
El caso que mantiene en vilo a toda la provincia de Entre Ríos suma un capítulo que expone la crudeza de la realidad puertas adentro. Tras confirmarse que la adolescente con parálisis cerebral permaneció un mes fallecida en su habitación, una de las profesionales encargadas de reconstruir la escena rompió el silencio. Su relato, cargado de una humanidad que traspasa el uniforme, describe una atmósfera de vulnerabilidad extrema que ha dejado una marca imborrable incluso en expertos con décadas de trayectoria. La frialdad de los expedientes judiciales choca hoy con la sensibilidad de quienes debieron ponerle palabras a lo inexplicable.
La escena que quebró a los profesionales: “No somos de hierro”
La Licenciada en Criminalística Sofía Engelman, con 20 años de carrera en la fuerza policial, fue una de las personas clave en trabajar dentro de la vivienda donde se halló el cuerpo de Luana Cabral. En diálogo con medios locales, la funcionaria reconoció que, si bien su formación la prepara para situaciones críticas, el hallazgo de la adolescente en Federación superó cualquier estructura profesional previa. “Hay situaciones que traspasan cualquier preparación profesional”, afirmó Engelman, destacando que la extrema vulnerabilidad en la que se encontraba la menor —quien padecía parálisis cerebral— convirtió este procedimiento en uno de los más difíciles de su historia laboral.
Un mes de abandono: El impacto de lo que el uniforme no puede ocultar
Los estudios forenses fueron determinantes al confirmar que el cadáver de Luana yacía en el lugar desde hacía aproximadamente 30 días. La perito compartió a través de sus redes sociales una reflexión profunda sobre lo que significa enfrentarse a una escena de tal magnitud. “Hay hechos que rompen cualquier estructura, que atraviesan el uniforme y llegan directo al alma”, expresó, desmitificando la idea de que quienes trabajan en criminalística se vuelven indiferentes ante la muerte. Según sus palabras, desde el momento en que vio a la joven, algo en su percepción cambió, obligándola a procesar una tristeza profunda que la acompaña más allá de su jornada laboral.
El factor humano detrás de la investigación criminal
Engelman subrayó la importancia de no cargar con el peso de estas realidades en silencio, reivindicando la necesidad de los profesionales de la seguridad de mantener la sensibilidad. Para la licenciada, el dolor es lo que les permite recordar por qué realizan su trabajo, especialmente en casos donde a las víctimas les fue arrebatado todo. “Sentir duele, pero también es lo que nos mantiene humanos”, sostuvo la funcionaria, quien decidió ponerle palabras a la angustia para poder seguir adelante sin perder la empatía necesaria para buscar justicia por Luana y otras víctimas en situación de riesgo.
Repercusiones en la comunidad y avances en la causa judicial
El testimonio de la perito ha generado una nueva ola de conmoción en la zona, reforzando la demanda social de respuestas claras sobre lo ocurrido durante ese mes de silencio en la vivienda familiar. Mientras la justicia continúa analizando las responsabilidades del entorno cercano de la menor, el relato de Engelman pone el foco en la huella psicológica que dejan estos operativos en los primeros intervinientes. La causa sigue bajo una investigación exhaustiva, mientras la comunidad de Federación procesa los detalles de un hecho que, en palabras de los propios investigadores, ha marcado un antes y un después en la sensibilidad policial de la región.
Chajarí Al Día




