
Los usuarios del transporte público en la ciudad enfrentan desde hoy una realidad desalentadora en las paradas de colectivos. En un escenario de creciente tensión financiera, una de las prestatarias locales ha tomado una medida drástica que impacta directamente en la movilidad de miles de trabajadores y estudiantes. La reducción de unidades en la calle no solo estira los tiempos de viaje, sino que enciende las alarmas sobre la sostenibilidad del sistema ante la falta de flujo de fondos vitales. Mientras los pasajeros deben ajustar sus relojes para no llegar tarde, la incertidumbre crece respecto a cuánto tiempo podrá sostenerse el servicio con menos de la mitad de su flota operativa.
Recorte de frecuencias: De 13 a solo 6 unidades en la calle
La Cooperativa de Trabajo Transportes Ltda. de Concordia ha decidido implementar una fuerte reducción en su esquema de circulación diaria. Según confirmó el síndico de la entidad, José López, la empresa ha pasado de operar con sus 13 coches habituales a trabajar con solamente 6. Esta decisión responde a una estrategia de emergencia para afrontar las dificultades económicas que atraviesa la prestataria, lo que ha generado que la disponibilidad de vehículos en el recorrido sea significativamente menor a la que los usuarios están acostumbrados a utilizar.
El motivo del ajuste: Demoras en los atributos nacionales
A diferencia de otras crisis del sector, la dirigencia aclaró que la problemática actual no se debe estrictamente a una falta de subsidios. El punto crítico radica en el “atraso en el pago de los atributos nacionales”, un ingreso que se percibe a través del sistema SUBE y que resulta fundamental para el flujo de caja cotidiano. López fue enfático al señalar que este retraso en el envío de fondos por parte de Nación ha dejado a la cooperativa sin el capital necesario para mantener la totalidad de la flota en funcionamiento, forzando la guarda de más de la mitad de los colectivos en los galpones.
Impacto en el usuario: La espera sube a los 18 minutos
La consecuencia inmediata para los pasajeros es la duplicación de los tiempos de espera en las paradas. Según los registros de la empresa, la frecuencia, que antes se mantenía en un promedio de 9 minutos, ha pasado ahora a los 18 minutos. Para mitigar el impacto negativo en la comunidad, se ha instruido a los choferes para que en las horas pico se intente achicar la brecha de tiempo, buscando que la saturación de pasajeros no afecte la puntualidad de quienes deben cumplir con sus obligaciones laborales y educativas en los momentos de mayor demanda.
Incertidumbre sobre la normalización del servicio
Por el momento, no existe una fecha confirmada para que la línea vuelva a circular con la totalidad de sus unidades. La normalización del esquema de transporte depende exclusivamente de la regularización de los pagos nacionales adeudados. Mientras tanto, desde la cooperativa mantienen el esquema reducido como una medida de supervivencia financiera para evitar la paralización total de las actividades. Las autoridades locales de transporte siguen de cerca la situación, mientras los usuarios de la Línea 2 (perteneciente a esta cooperativa) deberán prever mayores márgenes de tiempo en sus traslados diarios.
Diario Río Uruguay




