
El transporte ferroviario en la región enfrenta una crisis de seguridad que ha escalado a niveles alarmantes en los últimos días. Lo que antes eran incidentes aislados se ha transformado en una modalidad delictiva sistemática que aprovecha el deterioro de las vías para sitiar a las formaciones de carga. En los accesos a la ciudad, el personal ferroviario denuncia trabajar bajo condiciones de extrema vulnerabilidad, quedando a merced de ataques que no solo buscan el pillaje, sino que ponen en riesgo la integridad física de los operarios y la operatividad de un sistema clave para la logística regional.
El incidente del tren N04: Sabotaje en la salida sur
La seguridad ferroviaria en el departamento Concordia quedó en el centro de la polémica tras una denuncia pública que visibiliza la falta de protección en el transporte de cargas. El incidente más reciente afectó a la formación identificada con el prefijo N04, traccionada por la locomotora GT22 9903, en la salida sur de la ciudad, entre los dos accesos principales. Según los reportes, el convoy sufrió el desacople provocado de una de sus mangas neumáticas, lo que activó el sistema de frenado automático y detuvo la marcha en una zona considerada crítica por su peligrosidad.
El modus operandi: Aprovechamiento de fallas en la infraestructura
La denuncia, difundida por la organización especializada “Cazando Trenes”, señala que estos ataques no son accidentales. Los atacantes aprovechan sectores específicos donde la vía presenta irregularidades, como alcantarillas con golpes estructurales, para abrir las boquillas de frenado. En este último hecho, los responsables lograron abrir tres vagones y desparramar carga, utilizando piedras sobre los rieles para entorpecer aún más la marcha del tren. Esta maniobra busca inmovilizar la formación en puntos estratégicos para facilitar el robo de mercadería en gran escala.
Denuncian “siesta eterna” y abandono de la zona de vías
Desde el sector ferroviario expresaron una profunda indignación ante la frecuencia de estos ataques, que aseguran ocurre “todas las semanas” tanto para entrar como para salir de Concordia. Las críticas apuntan directamente a una supuesta inacción de las autoridades responsables de la seguridad, a quienes acusan de una “siesta eterna” frente al vandalismo recurrente. Asimismo, enfatizaron la precariedad del entorno, con la proliferación de casillas instaladas a escasos centímetros de las vías, lo que reduce la visibilidad y aumenta el riesgo de emboscadas para el personal de abordo.
Riesgo para el personal y denuncias sin respuesta
La preocupación principal radica en la exposición del personal ferroviario, que se ve obligado a descender de la locomotora en zonas hostiles para reparar los daños provocados por los sabotajes. A pesar de que existen denuncias penales previas por estos hechos, los trabajadores del riel sostienen que no se han implementado soluciones efectivas ni mayor presencia policial en los puntos críticos de los accesos. El deterioro del material rodante y el desaliento de los pocos clientes que aún utilizan el servicio de carga completan un escenario de incertidumbre para el futuro del ferrocarril en la zona.
El Entre Ríos




