Un reciente informe del Observatorio de Tierras ha revelado que un 3,23% del territorio de Entre Ríos se encuentra en manos de propietarios extranjeros, totalizando aproximadamente 247.000 hectáreas. Esta situación ha generado preocupación en la comunidad, especialmente en relación con el impacto sobre los pequeños productores locales.
Departamentos con mayor extranjerización
La investigación identifica a La Paz como el departamento con el índice más alto de tierras extranjerizadas, alcanzando un 8,76% de su superficie. Le sigue Gualeguay con un 8,57%. Otros departamentos relevantes incluyen Concordia y Federal, con un 5,68% y 3,78% respectivamente.
Origen de los capitales extranjeros
El análisis muestra que los capitales uruguayos son los más significativos en la adquisición de tierras en Entre Ríos, con más de 44.000 hectáreas. Las nacionalidades que siguen en proporción son la italiana (40.700 hectáreas), holandesa (36.000), española (34.600) y francesa (28.500 hectáreas).
Impacto en la producción local
Juan Echeverría, exdirigente de la Federación Agraria Argentina, ha expresado su preocupación por el efecto que esta concentración de tierras está teniendo en los pequeños productores. Según Echeverría, la llegada de pools de siembra y grandes inversores está desplazando a los agricultores locales, quienes enfrentan condiciones de alquiler desfavorables.
Contexto regional de la extranjerización
La tendencia de extranjerización de tierras no es exclusiva de Entre Ríos. En Misiones, el 11,29% del territorio está en manos extranjeras, con predominancia de capitales chilenos. En Corrientes, la extranjerización alcanza el 7,63%, siendo los capitales estadounidenses y chilenos los más representativos. Este fenómeno se enmarca en un debate nacional sobre la posible eliminación de restricciones a la compra de tierras por extranjeros.
Debate sobre la ley de tierras
El informe surge en un contexto de controversia respecto a un proyecto gubernamental que busca modificar las leyes de propiedad rural. Mientras algunos argumentan que podría atraer inversiones, otros advierten sobre el riesgo de una mayor concentración de la propiedad rural, lo que podría afectar a los productores locales y a la soberanía nacional.
Fuente: El Once



