El comedor flotante de Hernandarias no ha operado desde el 1º de agosto debido a daños ocasionados por una tormenta, que afectaron la pasarela de acceso al establecimiento ubicado sobre el río Paraná. Walter Caraballo, el concesionario del local, ha manifestado la gravedad de la situación, ya que seis personas dependen directamente de este emprendimiento.
Un Acceso Dañado que Afecta el Trabajo
Según Caraballo, el día de la tormenta fue el último en que pudieron recibir clientes. A partir de entonces, han pasado 25 días sin actividad. Aunque el municipio ha comenzado las reparaciones, el acceso al comedor sigue sin estar habilitado, lo que impide reanudar las labores. “No hay un plan B que nos permita trabajar en otro lugar”, explicó.
Impacto en el Turismo Local
El comedor no solo es un punto de trabajo, sino también un atractivo turístico en la zona. Caraballo destacó que este establecimiento ha sido el escenario de diversas actividades acuáticas y competiciones, lo que lo convierte en un emblema para la comunidad. La falta de funcionamiento también representa un perjuicio turístico significativo para Hernandarias.
Preocupaciones por el Futuro
El concesionario recordó que, a finales de 2023, ya habían enfrentado otra situación crítica debido a una creciente del río, lo que había llevado a un parón prolongado en las actividades. Esta experiencia ha generado temor sobre la posibilidad de que la situación actual se repita, poniendo en riesgo la viabilidad económica del negocio.
Propuestas para Solucionar la Crisis
Caraballo ha planteado la necesidad de encontrar un espacio alternativo donde poder operar temporalmente mientras se resuelve la situación del acceso. Mencionó un inmueble en desuso que podría ser una opción, aunque actualmente no cumple con las condiciones necesarias.
Solicitud de Ayuda y Apoyo
Además, el concesionario ha expresado que no busca asistencia económica gratuita, sino opciones de financiamiento que le permitan sostener la estructura de su negocio hasta que pueda volver a funcionar normalmente. Caraballo ha intentado comunicarse con organismos gubernamentales para buscar apoyo, pero hasta el momento no ha recibido respuestas efectivas.
La continuidad de esta situación pone en riesgo no solo el negocio, sino también las fuentes de trabajo que dependen de él, lo que podría resultar en el cierre definitivo del comedor flotante si no se toman medidas a la brevedad.
Fuente: El Once



