Un caso de explotación laboral en Entre Ríos ha revelado las extremas condiciones a las que fue sometido un hombre durante más de una década. L.C.T., quien fue víctima de un contratista rural, vivió en un entorno de aislamiento y precariedad que ha sido calificado como inhumano por la justicia.
Desde 2011, una vida de sufrimiento
La historia de L.C.T. comenzó en 2010, cuando su hermanastro lo presentó a un contratista que buscaba trabajadores para la estancia Doña Inés. Sin embargo, lo que le esperaba era una vida miserable. El empleador lo trasladó a una zona remota, donde vivió en condiciones deplorables: sin acceso a agua potable, electricidad o un refugio adecuado, habiendo residido en una choza hecha de silo bolsa.
El descubrimiento de la situación
La situación de L.C.T. salió a la luz en diciembre de 2021, cuando inspectores del Ministerio de Trabajo encontraron al hombre en condiciones críticas. La falta de recursos básicos y la explotación laboral fueron evidentes durante la inspección, que reveló que L.C.T. había estado trabajando sin un salario justo y bajo amenazas constantes de su empleador.
Un acuerdo judicial que sorprende
El 17 de septiembre se formalizó un acuerdo de juicio abreviado en el Tribunal Oral Federal, donde el contratista fue condenado. A pesar de las evidencias de explotación, la pena impuesta fue de tres años de arresto condicional, lo que ha generado críticas en la comunidad. Además, se estableció una indemnización de 22 millones de pesos a favor de la víctima, un paso hacia la justicia reparativa.
La voz de la justicia
La jueza Noemí Berros destacó la gravedad de las condiciones en las que vivió L.C.T. y la necesidad de que el infractor reconozca el daño causado. La decisión de la justicia busca no solo sancionar al responsable, sino también proporcionar un alivio a la víctima, quien sufrió años de abuso y explotación laboral.
Fuente: Uno ER



