Un proyecto innovador en la región
El municipio de General Ramírez ha lanzado una iniciativa única que busca integrar la biodiversidad con la alimentación saludable. Desde su inicio en 2022, se ha establecido un bosque frutal que incluye diversas especies como manzanos, naranjos y durazneros, así como un segundo espacio que incorpora especies nativas del Cono Sur, como jaboticaba y ubajay, entre otros.
Colaboración comunitaria y educativa
La creación de estos bosques ha sido posible gracias a la colaboración entre la Municipalidad de General Ramírez, la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud de la UADER, y varias organizaciones locales. La intendenta Flavia Pamberger ha enfatizado la importancia de la participación comunitaria en el mantenimiento de estos espacios, destacando que ofrecen oportunidades educativas para los estudiantes al acercarlos a frutas menos comunes.
Un enfoque sostenible para el urbanismo
El proyecto no solo se limita a la creación de espacios verdes, sino que también busca repensar el desarrollo urbano desde una perspectiva ambiental. Se ha realizado un relevamiento que identificó 24 especies y registró 70 árboles, con un estado sanitario mayormente positivo. Esto demuestra que es posible planificar ciudades que prioricen la naturaleza y la sostenibilidad.
Una base de datos para el futuro
Para garantizar el cuidado de los árboles, se ha desarrollado una base de datos georreferenciada que permite un seguimiento detallado de cada ejemplar. Esta herramienta facilitará la toma de decisiones sobre el mantenimiento y la incorporación de nuevas especies en el futuro.
Impulsando la producción local
La iniciativa también plantea el desafío de establecer normas para la cosecha de frutos, asegurando que los vecinos puedan disfrutar de los productos de manera segura. La intención es que estos espacios no solo sean recreativos, sino que también contribuyan a la alimentación de la comunidad.
Un legado comunitario
El compromiso de los vecinos en el cuidado de los bosques es fundamental para la sostenibilidad del proyecto. Esta apropiación comunitaria es clave para que las iniciativas de conservación y producción de alimentos perduren en el tiempo. Los bosques frutales de General Ramírez no solo ofrecen un nuevo enfoque para las plazas, sino que también representan un esfuerzo conjunto por promover la biodiversidad y la educación ambiental en la región.
Fuente: Uno ER



