
El escenario para uno de los pilares de la mesa argentina y la economía regional entrerriana atraviesa un momento crítico. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), el consumo de carne vacuna se desplomó un 13,8% durante el primer bimestre de 2026. Esta fuerte retracción ocurre en un marco de menor faena, escalada de precios y una oferta de hacienda reducida, factores que golpean con especial dureza a provincias ganaderas como Entre Ríos, donde la cadena cárnica es el motor de numerosos pueblos y ciudades.
Faena en mínimos históricos: los niveles más bajos en 47 años
La actividad en los frigoríficos ha mostrado señales de debilidad extrema. Durante febrero, la faena nacional alcanzó apenas las 924.300 cabezas, posicionándose como uno de los registros más bajos de las últimas casi cinco décadas para dicho mes. En comparación con el mismo periodo de 2025, la actividad cayó un 10,7%, lo que representa una desaparición de más de 110 mil animales del circuito productivo. En el acumulado del primer bimestre, el retroceso interanual fue del 11,1%, concentrándose la mayor parte de la operación en establecimientos con habilitación sanitaria nacional.
Producción en descenso: las secuelas de la sequía y las inundaciones
La menor cantidad de animales en los corrales se tradujo inevitablemente en menos alimento disponible. Entre enero y febrero de 2026, la producción de carne totalizó 457 mil toneladas, una contracción del 9,1% interanual. Los expertos vinculan este fenómeno a los efectos climáticos acumulados: la sequía prolongada (2021-2024) y las inundaciones posteriores (2024-2025) diezmaron el stock ganadero y redujeron la parición de terneros. Esta escasez de hacienda es hoy el principal cuello de botella que enfrenta la industria en provincias productoras como Entre Ríos.
Alerta roja: la liquidación de vientres amenaza el futuro del stock
Un dato que genera profunda preocupación en el sector es la composición de la faena. La participación de hembras alcanzó el 48%, superando el umbral necesario para mantener la estabilidad del rodeo. Este proceso, conocido como liquidación de vientres, implica que los productores están enviando a faena a las “fábricas” de terneros, lo que podría comprometer seriamente la recuperación del stock ganadero en el mediano plazo. Para una provincia con fuerte tradición de cría como Entre Ríos, este indicador es una señal de alerta sobre la disponibilidad futura de animales.
Precios por las nubes: el impacto en el mostrador y el bolsillo
El bolsillo de los consumidores no ha dado tregua. En febrero, el valor de la hacienda en pie subió un 8,5% mensual, alcanzando un promedio de 3.810 pesos por kilo vivo. Este incremento se trasladó rápidamente a las carnicerías, con subas superiores al 7% en cortes populares como la paleta, el cuadril y la nalga. Como consecuencia, el consumo per cápita anual cayó a 47,3 kilos por habitante, reflejando un cambio de hábitos forzado por la pérdida de poder adquisitivo frente a los alimentos básicos.
El contraste exportador: China cede terreno ante EE.UU. e Israel
Mientras el mercado interno se debilita, el frente externo ofrece un respiro. Las exportaciones crecieron un 6,6% interanual en el primer bimestre, alcanzando las 124 mil toneladas. Si bien China sigue siendo el principal comprador (48,1% del total), su demanda ha mermado levemente. Sin embargo, esta caída fue compensada por un impresionante salto del 156% en las compras de Estados Unidos, sumado a incrementos en destinos estratégicos como Israel, Alemania y Países Bajos, marcando una transición hacia mercados de mayor valor.
Desafíos para Entre Ríos: una cadena en plena transición
Para Entre Ríos, el diagnóstico nacional se traduce en un desafío logístico y económico. La combinación de costos en alza, menor oferta de terneros y un mercado interno deprimido configura un panorama complejo para los productores locales. La provincia, estratégica por su capacidad de engorde y cría, enfrenta meses decisivos donde la evolución del clima y la estabilidad de los precios internacionales determinarán si el sector puede revertir la tendencia de liquidación o si se profundizará la crisis estructural de la ganadería regional.



