
Un domingo por la noche que pudo terminar en tragedia se transformó en una historia de heroísmo y profesionalismo policial en el sur entrerriano. La desesperación se apoderó de una familia en el barrio 150 Viviendas cuando un pequeño de apenas dos años ingirió accidentalmente una sustancia tóxica, perdiendo la capacidad de respirar en cuestión de segundos. El llamado al 911 activó un operativo de emergencia que dependió de la velocidad y los conocimientos técnicos de los uniformados, quienes debieron transformar su patrullero en una sala de emergencias móvil para arrebatarle el niño a la muerte en pleno trayecto al hospital.
Emergencia en el barrio 150 Viviendas: El llamado que lo cambió todo
El episodio ocurrió aproximadamente a las 23:20 horas de este domingo. Personal de la Sección 911 Video Vigilancia y Seguridad Integral, junto a efectivos de la Comisaría Segunda, acudieron a una vivienda tras un reporte de extrema urgencia. Al llegar al lugar, los funcionarios se encontraron con un escenario desgarrador: un niño de dos años de edad que, tras haber ingerido lavandina, presentaba una obstrucción total de las vías aéreas y ya no respiraba. Ante la gravedad del cuadro y la demora que implicaba esperar una ambulancia, los policías decidieron cargar al menor y realizar un traslado crítico hacia el centro de salud más cercano.
RCP a bordo del patrullero: Maniobras de primeros auxilios en movimiento
Durante el vertiginoso viaje hacia el nosocomio, los efectivos no se limitaron a conducir a alta velocidad. En el interior del móvil policial, se iniciaron de inmediato las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y técnicas de primeros auxilios para desobstruir al pequeño. Gracias a la pericia de los uniformados, el niño logró recuperar la respiración antes de ingresar a la guardia médica, estabilizando sus signos vitales en un momento de altísima tensión donde cada segundo era determinante para evitar un daño cerebral irreversible o el deceso.
Atención en el Hospital San Antonio: El milagro del alta médica
Una vez arribados al Hospital San Antonio, el menor fue recibido por los profesionales de guardia, quienes completaron el protocolo de desintoxicación y estabilización. Tras una revisión exhaustiva, los médicos informaron que el niño se encontraba en buen estado de salud y, tras unas horas de observación, decidieron otorgarle el alta médica para que regresara a su hogar. La rápida intervención policial fue señalada por los profesionales de la salud como el factor clave que permitió que la ingesta del producto químico no pasara a mayores.
Reconocimiento oficial: Quiénes son los policías que salvaron al menor
Desde la Jefatura Departamental de Gualeguay se decidió resaltar públicamente el accionar de los funcionarios intervinientes por su compromiso y formación en emergencias. Los protagonistas de esta hazaña fueron la Cabo Primero Tamara Lucero y el Cabo Alonso González, quienes aplicaron sus conocimientos de manera efectiva bajo presión. Este caso vuelve a poner de relieve la importancia de la capacitación constante de las fuerzas de seguridad en técnicas de RCP, herramientas que en esta oportunidad permitieron que una familia de Gualeguay recuperara a su hijo sano y salvo.



