
El sector agrícola de Entre Ríos atraviesa un momento de cambios drásticos según el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de la provincia. Los datos revelan una recuperación histórica en los volúmenes de producción para el ciclo 2025/26, marcando un contraste absoluto con la campaña anterior. Aunque los números finales son alentadores para la economía regional, el reporte técnico advierte sobre una brecha de rendimientos alarmante entre los departamentos, exponiendo cómo el factor climático sigue siendo el juez implacable que define la suerte de los productores entrerrianos en cada hectárea sembrada.
Superficie récord: Más de 530.000 hectáreas sembradas de maíz
El área destinada al maíz de primera en la presente campaña alcanzó las 532.850 hectáreas, consolidando una expansión territorial notable. A la fecha, las labores de trilla se encuentran en su etapa de cierre definitivo, restando únicamente lotes puntuales para dar por concluida la cosecha. Este incremento en la superficie implantada ha sido el motor principal del crecimiento productivo, compensando incluso las dificultades climáticas que afectaron a ciertas regiones. Según los especialistas, la apuesta del productor por este cereal refleja una tendencia de los últimos 10 años, donde el volumen total de granos responde más a la cantidad de tierra trabajada que a un salto tecnológico en la productividad por unidad.
Desigualdad productiva: El Norte y el Oeste sacan una ventaja abismal
El mapa de rendimientos en la provincia muestra dos realidades opuestas. Mientras que las zonas Oeste y Norte celebran valores elevados con promedios de 7.900 y 7.500 kg/ha respectivamente, el panorama en otros puntos del territorio es crítico. En el Este y el Sur, los rendimientos cayeron significativamente hasta tocar pisos de 6.100 y 5.300 kg/ha. Esta última zona, la Sur, es la que evidencia el impacto más crudo de la sequía, con registros que quedaron muy por debajo de la media esperada y que condicionan la rentabilidad de los establecimientos rurales en esos departamentos.
El rendimiento promedio provincial sufre una leve caída
A pesar del aumento en el volumen total, la eficiencia por hectárea mostró un retroceso técnico. El rendimiento promedio provincial se situó en los 6.600 kg/ha, lo que representa una disminución de 100 kg/ha en comparación con el ciclo anterior, donde se habían promediado 6.700 kg/ha. Esta pequeña baja en la productividad individual de las plantas no impidió que la cosecha sea calificada como exitosa en términos globales, debido a que la inmensa cantidad de hectáreas nuevas puestas en producción logró absorber el impacto de la caída en el rinde promedio.
Producción total: 3.4 millones de toneladas para el ciclo 2025/26
El cálculo final de la Bolsa de Cereales, descontando unas 8.000 hectáreas que se destinan directamente al consumo animal (grano húmedo o silo), estima una producción total cercana a las 3.464.000 toneladas. Esta cifra representa un incremento interanual del 85% respecto a la accidentada campaña 2024/25. Con estos números sobre la mesa, el maíz de primera se posiciona como uno de los grandes protagonistas del esquema productivo entrerriano, aportando un flujo de divisas y movimiento logístico fundamental para el desarrollo de los puertos y las industrias de transformación de proteína vegetal en la región.



