
Un cambio sísmico está ocurriendo en los campos entrerrianos de cara al ciclo agrícola 2026/27. El tradicional paisaje dorado del trigo está cediendo terreno ante el avance de las brassicáceas, un grupo de cultivos que promete salvar la rentabilidad del sector en un contexto global de incertidumbre. Según el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BolsaCER), la intención de siembra para estas especies experimentará un salto sin precedentes, impulsado por factores geopolíticos que han encarecido los costos de producción tradicionales a niveles insostenibles para muchos agricultores locales.
Crecimiento récord: La superficie sembrada se dispara un 76%
Las proyecciones para la nueva campaña indican que el área destinada a las brassicáceas —que incluyen cultivos como colza, carinata y camelina— alcanzará las 55.000 hectáreas. Esta cifra representa un incremento del 76% respecto al ciclo anterior, donde la superficie total se había ubicado en las 31.200 hectáreas. Este desplazamiento de la frontera agrícola invernal marca una tendencia de diversificación acelerada, donde el productor busca alternativas ante la volatilidad de los mercados internacionales y la necesidad de mantener esquemas de rotación sustentables.
El factor urea: El conflicto en Medio Oriente golpea al bolsillo local
El principal motor de este cambio no es solo técnico, sino económico y derivado de la situación internacional. La escalada bélica entre Irán e Israel ha provocado un encarecimiento drástico de los fertilizantes nitrogenados, especialmente la urea, un insumo vital para el trigo. Ante el deterioro de la rentabilidad del cereal tradicional debido a los altos costos de fertilización, los productores han optado por rotar hacia oleaginosas invernales. Estas especies se destacan por tener menores requerimientos de nitrógeno, permitiendo una estructura de costos más defensiva frente a la inflación de los insumos importados.
Colza al frente: El cultivo que lidera la expansión con un 130%
Dentro del grupo de las brassicáceas, no todas crecen al mismo ritmo, pero todas muestran signos positivos. La colza lidera la expansión con un impresionante incremento del 130% en su intención de siembra respecto al año pasado. Por su parte, la carinata —utilizada frecuentemente para la producción de biocombustibles aeronáuticos— proyecta un crecimiento del 45%, mientras que la camelina cierra el podio con un aumento del 28%. Este abanico de opciones permite a los establecimientos rurales de Entre Ríos diversificar riesgos y aprovechar nichos de mercado con alta demanda de aceites industriales y forrajes.
Perspectivas 2026/27: Un nuevo mapa agrícola para Entre Ríos
Con la mirada puesta en el segundo semestre del año, el sector agroindustrial observa con atención cómo este incremento de superficie impactará en la logística y el procesamiento local. La consolidación de las 55.000 hectáreas de brassicáceas posiciona a la provincia como un actor relevante en cultivos alternativos de invierno. Mientras el trigo enfrenta el desafío de los costos globales, la colza, la carinata y la camelina aparecen como los aliados estratégicos para sostener la actividad económica en el campo entrerriano, ofreciendo una ventana de rentabilidad en un escenario de alta complejidad internacional.




