
La situación en los establecimientos educativos de la ciudad vuelve a encender las alarmas tras una decisión drástica que dejó a cientos de alumnos sin clases. Lo que comenzó como una anomalía en el suministro básico se transformó en una denuncia masiva por el abandono estructural de un edificio que ya no garantiza las condiciones mínimas de seguridad. Entre el riesgo de intoxicación y el peligro de cortocircuitos por filtraciones, la comunidad educativa ha dicho “basta”, exigiendo que las promesas de mantenimiento se transformen en obras antes de que ocurra un incidente mayor.
Sin agua potable: El detonante de la suspensión de clases
La comunidad educativa de la Escuela Secundaria N°31 y Primaria N° 32 “Benito Juárez” de Concordia decidió suspender las actividades presenciales debido a una grave anomalía en el suministro hídrico. Según denunciaron los directivos y el personal docente, con el acompañamiento de la seccional local de Agmer, desde el pasado jueves el agua para consumo general sale turbia y de color marrón. Esta situación imposibilita no solo la hidratación de los estudiantes, sino también las tareas básicas de higiene personal y la preparación de alimentos en el comedor escolar.
Riesgo eléctrico y estructural: El estado de los tanques y bombas
El reclamo no se limita únicamente a la calidad del agua, sino a la infraestructura que la distribuye. Desde la institución puntualizaron la necesidad de una “urgente reparación del recinto de tanques y bombas de agua”, denunciando que el sistema presenta pérdidas constantes. Estas filtraciones representan un riesgo adicional, ya que el contacto del agua con las instalaciones eléctricas del sector pone en peligro inminente a personal, docentes y estudiantes. Por este motivo, las autoridades escolares exigieron una solución técnica inmediata para evitar accidentes por electrocución o colapso de las bombas.
Un edificio en crisis: Exigen una reparación integral
La problemática del agua parece ser solo la “punta del iceberg” de una crisis edilicia más profunda. Durante el inicio de esta semana, los padres y docentes renovaron el pedido de una “urgente reparación integral del edificio escolar”, el cual presenta diversos problemas estructurales que dificultan el dictado normal de clases. La comunidad educativa sostiene que el mal estado general de las aulas y espacios comunes ha sido reportado en reiteradas ocasiones, pero que la falta de mantenimiento preventivo ha llevado a la escuela a una situación de inhabitalidad temporal.
La respuesta de la comunidad: Exigencia de soluciones inmediatas
Ante la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades de infraestructura escolar, la escuela ha tomado una postura firme de resguardar la salud de los menores. “Exigimos pronta solución ante el riesgo del consumo de agua”, sentenciaron a través de un comunicado. La comunidad educativa permanece en estado de alerta y ha manifestado que el retorno a las aulas está supeditado a que se garantice, como mínimo, la potabilidad del recurso hídrico y la seguridad en el área de tanques, mientras se espera un plan de obras que aborde el deterioro general del inmueble.
Diario Río Uruguay




