La situación de los suelos de Entre Ríos ha vuelto a ocupar un lugar destacado en el debate ambiental, especialmente con la proximidad del Día Internacional de la Conservación del Suelo, que se conmemora el 7 de julio. El ingeniero agrónomo Víctor Veik ha alertado sobre el preocupante retroceso en las prácticas de manejo sostenible, enfatizando que la erosión hídrica se mantiene como el principal problema que afecta la producción agrícola en la provincia.
Un problema histórico que resurge
Veik, quien ha seguido de cerca la evolución de las prácticas de conservación del suelo, explicó que Entre Ríos tiene una rica historia en la lucha contra la erosión hídrica. Sin embargo, a lo largo de los años, la falta de incentivos y capacitación ha llevado al abandono de estas prácticas, lo que ha resultado en una degradación significativa de los suelos. En su análisis, el ingeniero subrayó que muchos productores están dejando de lado las técnicas de conservación, sin considerar el impacto negativo que esto tiene en sus propias tierras.
Un desafío urgente para la producción
El especialista no tiene dudas sobre el reto principal que enfrenta la provincia: “La erosión hídrica es, por lejos, el principal factor de degradación de los suelos entrerrianos“. Además, advirtió que otros problemas como la pérdida de materia orgánica y la compactación del suelo por el uso inadecuado de maquinaria están comenzando a surgir. Esta situación es alarmante, ya que la calidad del suelo se deteriora rápidamente si no se implementan prácticas adecuadas.
La fragilidad de los suelos entrerrianos
Veik realizó una comparación reveladora entre los suelos de Entre Ríos y los de otras regiones agrícolas. Mientras que en lugares como Pergamino la degradación puede tardar hasta 60 años en hacerse evidente, un vertisol en Entre Ríos puede perder entre el 30% y el 40% de su productividad en apenas diez años de manejo inadecuado. Esta diferencia resalta la fragilidad de los suelos locales y la necesidad urgente de adoptar tecnologías adecuadas para su cuidado.
Opciones para revertir el deterioro
El ingeniero también destacó que existen muchas más herramientas disponibles hoy en día para combatir la erosión. Entre ellas se mencionan la sistematización de suelos, la siembra directa, la rotación de cultivos y una adecuada fertilización. Veik estima que entre el 80% y el 85% de los campos con suelos vertisoles requieren algún grado de sistematización para controlar la erosión.
Un cambio cultural necesario
A pesar de las alternativas disponibles, Veik reconoció que todavía hay una falta de conciencia entre los productores. Sin embargo, destacó que muchos jóvenes están comenzando a implementar cambios en sus prácticas agrícolas al darse cuenta de la pérdida de productividad. Además, hizo hincapié en la responsabilidad de los propietarios de campos, quienes no deben desentenderse del manejo de sus tierras, incluso si son arrendadas.
Conservar el suelo es rentable
Finalmente, Veik envió un mensaje claro a los productores: conservar el suelo no implica una disminución en la producción. Por el contrario, cuidar el suelo, especialmente en el caso de los vertisoles, puede traducirse en un aumento de la productividad a largo plazo. “Que no piensen que conservar el suelo implica una pérdida de beneficio económico. Todo lo contrario: cuidar el suelo va de la mano de un mejor beneficio económico en el futuro,” concluyó.
Fuente: El Once



