Una empresa familiar de Larroque, con casi tres décadas de trayectoria, se encuentra en una situación crítica debido a un juicio laboral que podría llevarla a la quiebra. La firma, conocida como Papel 2000, se dedica a la producción y comercialización de papel higiénico y rollos de cocina, y está siendo demandada por un monto que asciende a 350 millones de pesos.
El origen del conflicto
Todo comenzó en 2021 cuando Gregorio Alberto Witiuk y su hijo Valentín, quienes realizaban tareas de preventa para la empresa, decidieron demandar a los Taffarel, propietarios de Papel 2000, alegando que debían ser considerados empleados. Sin embargo, los Taffarel sostienen que los demandantes no tenían relación de dependencia y actuaban como comisionistas.
Un proceso judicial complicado
La demanda inicial de 46 millones de pesos fue considerada por la jueza a cargo, Nora Angélica Garín, como insuficiente, lo que llevó a una serie de audiencias y propuestas de conciliación que finalmente fracasaron. En primera instancia, el tribunal falló a favor de los demandantes, lo que resultó en una condena de 156 millones de pesos, cifra que, con el tiempo y los intereses acumulados, alcanzó los 350 millones de pesos.
Las apelaciones y la búsqueda de justicia
Los Taffarel han apelado la decisión en diversas instancias judiciales, incluyendo la Cámara de Concepción del Uruguay y el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, donde se encontró un fallo dividido sobre la aplicación de la ley que podría reducir la condena. Ante el rechazo de sus recursos, la familia ha decidido llevar el caso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, buscando que se revise si el procedimiento judicial fue correcto y si se puede aplicar la ley que podría disminuir la condena a la mitad.
El futuro incierto de una familia trabajadora
Paul Taffarel, representante de la empresa, expresó su preocupación por el impacto que esta situación tiene no solo en su negocio, sino también en el patrimonio familiar construido a lo largo de 27 años. “Nunca hemos tenido un juicio laboral en nuestra trayectoria. Es desconcertante que personas ajenas puedan demandarnos de esta manera”, enfatizó. La empresa ha optado por operar únicamente con personal familiar en medio de esta crisis.
La historia de la familia Taffarel es la de un esfuerzo constante por mantener su negocio a flote, y ahora aguardan la decisión de la Corte, que podría definir el futuro de su empresa y el sustento de su comunidad.
Fuente: El Entre Ríos



