El sistema de información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER) emitió un nuevo reporte sobre el estado de los cultivos de verano, advirtiendo una situación crítica para la soja en la provincia. La ausencia de precipitaciones significativas durante las últimas semanas, sumada a las elevadas temperaturas, ha comenzado a deteriorar la condición de los lotes, especialmente en la soja de primera que atraviesa sus etapas de mayor demanda hídrica. El panorama actual genera preocupación en el sector productivo ante la posibilidad de una reducción en los rendimientos finales.
Condición del cultivo y estrés hídrico
De acuerdo al informe técnico, la soja de primera presenta una condición que varía entre “muy buena” a “mala”, dependiendo de la zona y la capacidad de retención de humedad de los suelos. Los técnicos del SIBER señalan que una proporción importante del área implantada ha entrado en el período crítico de determinación de rendimiento, etapa en la que la falta de agua impacta directamente en el número y peso de los granos. En los lotes más afectados, se observa un marchitamiento foliar durante las horas de mayor radiación y un retraso en el crecimiento general de las plantas.
La soja de segunda y su vulnerabilidad
En cuanto a la soja de segunda, la situación es aún más compleja debido a que estos cultivos poseen un sistema radicular menos desarrollado para explorar capas profundas del suelo en busca de humedad. El reporte indica que la germinación y el establecimiento de los últimos lotes sembrados han sido desparejos por la escasez de agua en los primeros centímetros del perfil. En diversas zonas de la provincia, la supervivencia de las plántulas está supeditada a la ocurrencia de lluvias en el corto plazo, ya que las reservas de agua útil en el suelo se encuentran en niveles mínimos.
Fenología y estado sanitario del área implantada
A pesar del escenario climático adverso, el relevamiento fenológico indica que el grueso de la soja de primera se encuentra en etapas reproductivas avanzadas. En cuanto al aspecto sanitario, no se han reportado ataques masivos de plagas o enfermedades, aunque el estrés hídrico favorece la aparición de insectos como la oruga bolillera o trips, lo que obliga a los productores a realizar monitoreos constantes. La sanidad del cultivo se mantiene estable, pero la prioridad absoluta del ciclo agrícola actual se centra en la recuperación de los niveles de humedad en el suelo.
Pronóstico y expectativas para la cosecha
El sector agropecuario entrerriano permanece atento a las actualizaciones meteorológicas. Según el SIBER, de no mediar lluvias de importancia en la próxima semana, la calificación de la condición del cultivo podría sufrir una degradación hacia categorías inferiores de manera generalizada. El impacto económico de esta sequía estacional comienza a ser evaluado por los analistas, quienes coinciden en que la ventana de tiempo para revertir la situación se está cerrando para los lotes más tempranos, mientras que los tardíos aún mantienen una expectativa de recuperación supeditada al clima.



