
Entre Ríos.
La Bolsa de Cereales de Entre Ríos, a través de su Sistema de Información (SIBER), emitió un informe sobre el estado del cultivo de arroz en la provincia, destacando que el cereal presenta condiciones favorables en la actual campaña 2025/26. Se estima que la superficie total destinada al cultivo es de 59.000 hectáreas, con un desarrollo fenológico variado pero mayormente positivo.
Distribución de la Condición del Cultivo
La mayor parte del área sembrada con arroz se encuentra en condiciones que van de buenas a muy buenas, lo que sugiere un ciclo productivo prometedor.
Según el SIBER, la condición del cultivo de arroz a nivel provincial se distribuye de la siguiente manera: el 74% se encuentra en estado Bueno, mientras que el 26% restante está calificado como Muy Bueno. El estado fenológico es amplio, abarcando desde la emergencia de la planta hasta la fase de pleno macollaje.
Desarrollo Agronómico y Riegos Aplicados
Los lotes más avanzados ya han recibido la aplicación de fertilizantes y el riego definitivo, mientras que el resto del área sembrada se encuentra en etapas tempranas de desarrollo.
El informe de la Bolsa de Cereales precisa que las arroceras presentan en líneas generales un buen desarrollo. Los lotes sembrados más tardíamente se encuentran en la fase de emergencia, con el desarrollo de 3 a 4 hojas. La mayor parte del área sembrada se ubica en el inicio del macollaje (proceso de crecimiento de tallos secundarios), etapa que está siendo acompañada por los primeros riegos. En los sectores más avanzados, ya en pleno macollaje, se procedió a la aplicación de urea, seguida del riego definitivo.
Desafío en el Control de Malezas
A pesar del buen desarrollo, el informe advierte sobre la persistencia de malezas resistentes, lo que incrementa los costos para los productores debido al alto valor de los herbicidas.
Aunque los controles de malezas realizados hasta la fecha han sido, en general, satisfactorios, el SIBER señala que persisten problemas con malezas resistentes, como el capín. Este factor, sumado al importante incremento en el costo de los herbicidas, representa un desafío económico para los productores, haciendo más oneroso el mantenimiento de los lotes libres de malezas.



