En el ciclo 2023/24, la provincia de Entre Ríos implantó un total de 66.650 hectáreas de maíz tardío y de segunda. Hasta la fecha, se ha cosechado un 63% de esta superficie, equivalente a 42.000 hectáreas, con un rendimiento promedio provincial de 3.100 kg/ha. De mantenerse esta tendencia, se trataría de la peor campaña registrada para el maíz sembrado a partir de diciembre.
Impacto de Plagas y Enfermedades
Las proyecciones actuales indican que el 8% del área total cultivada, es decir, 5.500 hectáreas, se destinó al consumo animal o se perdió debido a los daños causados por la chicharrita del maíz y los patógenos que transmite. Este problema ha afectado significativamente la producción y calidad del maíz en la región.
Distribución de Rendimientos a Nivel Departamental
Los rendimientos del maíz varían notablemente a nivel departamental:
- Centro Norte: Los rendimientos oscilan entre 900 y 2.000 kg/ha.
- Centro Sur: Mayor variación con mínimos de 1.300 kg/ha y máximos de 4.500 kg/ha.
Estas variaciones reflejan las diferencias en condiciones climáticas y de suelo, así como en la incidencia de plagas y enfermedades.
Calidad Comercial del Maíz
Los colaboradores han reportado un escaso número de granos por espiga y espigas de pequeño tamaño. Además, la calidad comercial del maíz se ha visto comprometida por:
- Bajo peso hectolítrico: Indicativo de granos livianos y de menor calidad.
- Granos dañados por hongos: Lo cual genera dudas sobre su aptitud para el consumo animal debido al riesgo de micotoxinas.
Consecuencias para el Sector Agrícola
La baja calidad y rendimiento del maíz en Entre Ríos durante la campaña 2023/24 representa un desafío significativo para los productores. La reducción en la producción no solo afecta los ingresos de los agricultores, sino que también tiene implicaciones para la cadena de suministro y el mercado de maíz en la región.
Futuro del Maíz en Entre Ríos
La situación actual resalta la necesidad de implementar medidas de manejo integrado de plagas y enfermedades, así como la adopción de prácticas agrícolas sostenibles para mejorar la resiliencia de los cultivos ante condiciones adversas. Además, la inversión en investigación y desarrollo es crucial para desarrollar variedades de maíz más resistentes y adaptadas a las condiciones locales.




