
El escenario agrícola de la provincia de Entre Ríos atraviesa una etapa de transición crítica marcada por un cambio en el régimen hídrico. Según el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la soja de primera ha mostrado una recuperación en su estado general tras el cese de la sequía generalizada que afectaba a la región. El reporte destaca una mejora de 8 puntos porcentuales en la condición del cultivo respecto a las mediciones de principios de febrero, aunque el área total implantada ha sufrido una fuerte reducción en favor de otros cultivos.
Reducción del área sembrada con soja de primera
La proyección de superficie para la soja de primera en el ciclo 2025/26 se estima en 300.000 hectáreas (ha), lo que implica una caída interanual del 54 %, equivalente a unas 346.200 ha menos que la campaña anterior. Esta retracción no responde a una falta de actividad, sino a una reconfiguración de la producción entrerriana. El SIBER explica que el área cedida por la soja fue ocupada principalmente por el trigo, que se expandió en 113.100 ha, y por el maíz de primera, que tras una campaña previa difícil recuperó su protagonismo con una siembra de 532.850 ha (una expansión de 245.650 ha).
Recuperación hídrica y período crítico del rendimiento
A partir de la segunda década de febrero, las precipitaciones permitieron que las reservas de agua en el suelo pasaran de ser críticas a ubicarse en niveles entre regulares y óptimos en gran parte de la provincia. Este cambio climático fue fundamental, ya que la soja de primera se encuentra actualmente en pleno período crítico de determinación de rendimiento, con estadios que van desde la floración plena (R2) hasta el inicio del llenado de granos (R5). El informe subraya que las lluvias frenaron la caída del potencial de rendimiento, aunque todavía se monitorea el impacto a largo plazo de este alivio hídrico.
Estado general y disparidad regional
A nivel provincial, el 59 % de la soja de primera se encuentra hoy en condición entre “buena” y “muy buena”, frente al 51 % registrado el 6 de febrero. El resto del área se divide en condición regular (33 %) y mala (8 %). El sector Sureste continúa siendo la zona con mayores dificultades debido a que fue el área más castigada por el pulso seco; allí, la mejora fue de apenas el 4 % y persiste un déficit de lluvia acumulada respecto al resto de los departamentos entrerrianos. Paralelamente, los productores reportan una presencia elevada de plagas como trips y arañuelas, lo que ha obligado a realizar tratamientos fitosanitarios específicos.
La soja de segunda lidera la superficie provincial
En cuanto a la soja de segunda, la superficie implantada asciende a 750.000 ha, representando el 72 % del área total de la oleaginosa en la provincia, que suma un total de 1.050.000 ha. Este segmento es el que mejor ha reaccionado a las lluvias recientes: la condición de cultivo calificada como “buena a muy buena” pasó del 46 % al 62 % en solo quince días. El sur provincial registró el salto más notable, con una mejora de 29 puntos porcentuales en su estado general. Actualmente, la mayor parte de estos lotes se encuentran iniciando la floración (R1), con un perfil sanitario que se mantiene bajo observación constante.



