
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó la detección de un nuevo brote de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en un establecimiento comercial de la localidad de Ranchos, provincia de Buenos Aires. El hallazgo ha provocado la suspensión inmediata de las exportaciones de productos avícolas, una medida que impacta directamente en los envíos hacia destinos clave como China y la Unión Europea, y que reaviva la crisis en una industria que aún intenta recuperarse de las millonarias pérdidas sufridas en ciclos anteriores.
Impacto económico y riesgo laboral en la industria
La interrupción de las ventas externas genera una presión extrema sobre las empresas del rubro, especialmente en firmas líderes como Granja Tres Arroyos. Durante el cierre de mercados ocurrido en 2023, el sector registró pérdidas estimadas en USD 160 millones, lo que derivó en una caída del volumen exportado del mayor procesador de pollos del país, pasando del 33% al 25%. En la actualidad, el sindicato de la carne ha manifestado su preocupación, advirtiendo que, de no normalizarse el flujo comercial, podrían producirse más de 450 despidos durante el mes de marzo ante el riesgo de cierre de plantas procesadoras.
Protocolos sanitarios y plazos para la reapertura
Tras la confirmación del positivo en Ranchos, el Senasa activó el plan de contingencia nacional, disponiendo la interdicción del establecimiento y notificando oficialmente a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Según los acuerdos internacionales, la Argentina solo podrá autodeclararse nuevamente como país libre de IAAP una vez que finalicen las tareas de sacrificio sanitario y desinfección, y transcurran al menos 28 días sin que aparezcan nuevos brotes en granjas comerciales. Este plazo es indispensable para retomar las negociaciones con los países que exigen estatus sanitario óptimo.
Consumo interno y la propuesta de regionalización
A pesar de la restricción para el comercio exterior, las autoridades sanitarias aclararon que la producción destinada al mercado interno continuará operando con normalidad. Se recordó a la población que la influenza aviar no se transmite a los seres humanos a través del consumo de carne de ave o huevos, por lo que no existen riesgos alimentarios. En paralelo, referentes del mercado buscan avanzar con el Gobierno en un esquema de “regionalización sanitaria”. El objetivo de esta propuesta es que, ante un foco puntual, las sanciones comerciales se apliquen únicamente a la zona afectada y no se extiendan a la totalidad del territorio nacional, evitando frenos masivos a la exportación.
Antecedentes de una crisis recurrente
La lucha contra la influenza aviar en Argentina ha sido persistente desde su primera aparición en aves silvestres en febrero de 2023. Desde entonces, el estatus sanitario del país ha fluctuado debido a diversos brotes en aves de traspatio y granjas comerciales. Aunque en octubre de 2025 se había logrado recuperar la condición de país libre tras un foco en Los Toldos, esta nueva detección en febrero de 2026 obliga a reiniciar los protocolos de emergencia. La recurrencia del virus en la región mantiene en alerta permanente a los sistemas de vigilancia epidemiológica para contener la propagación y minimizar el impacto en la cadena productiva.



