
El sector arrocero de Entre Ríos atraviesa un ciclo marcado por la reducción del área productiva y la incertidumbre climática. Según el último reporte del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la actual campaña 2025/26 muestra cifras que han encendido las alarmas en el sector agroindustrial, con una retracción significativa en la superficie destinada a este cereal clave para la economía regional.
Una reducción histórica en la superficie sembrada
Los datos oficiales confirman que la superficie sembrada con arroz en la provincia alcanzó las 54.850 hectáreas, lo que representa una caída interanual del 19%. Esta cifra implica una reducción de aproximadamente 13.000 hectáreas en comparación con el ciclo anterior. El informe detalla que diversos factores han condicionado la decisión de los productores, resultando en uno de los niveles de implantación más bajos de los últimos años para este cultivo que define la identidad productiva de varios departamentos entrerrianos.
El avance de la cosecha y las diferencias por zonas
Hasta el momento, se estima que se ha cosechado apenas el 19% del área implantada a nivel provincial. Sin embargo, el ritmo de trabajo no es uniforme en todo el territorio: los mayores progresos se han registrado en el norte del departamento La Paz, donde se utiliza la toma de agua de ríos. Por el contrario, en aquellas zonas que dependen del riego por pozo, el avance es notablemente más lento, alcanzando apenas el 13%. Los colaboradores del sistema informan que la presencia de numerosos lotes parcialmente cosechados dificulta establecer un panorama definitivo sobre la recolección.
Rendimientos a la baja: los primeros números de la temporada
En cuanto a los resultados obtenidos en las primeras trillas, las proyecciones iniciales no son alentadoras para el productor. Los rendimientos promedio oscilan actualmente entre los 7.100 y 7.400 kg/ha, lo que marcaría una caída interanual de entre el 10% y el 15%. Si bien estos datos son una primera aproximación y podrían variar a medida que la maquinaria avance sobre el resto de los lotes, confirman una tendencia a la baja en la productividad por hectárea, afectando directamente la rentabilidad final del sector en un contexto de costos crecientes.



