
La producción agrícola en Entre Ríos enfrenta un escenario de contrastes marcados para el ciclo 2025/26. Según el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, las condiciones climáticas del verano 2026 han impuesto desafíos severos al cultivo, con un pulso seco prolongado que se extendió desde finales de enero hasta mediados de febrero. Esta situación, sumada a la falta de precipitaciones normales en el sector sur desde diciembre, ha encendido las alarmas sobre el volumen final de la cosecha, proyectando una fuerte caída interanual en la producción total de la oleaginosa.
Soja de primera: rendimientos condicionados por el clima
Con una superficie cultivada de aproximadamente 300.000 hectáreas, la soja de primera representa el 29% del área total en la provincia. Las estimaciones actuales arrojan un rendimiento promedio de 2.300 kg/ha, una cifra que, de consolidarse, representaría una disminución del 14% respecto a la campaña anterior. A pesar de este retroceso interanual, el rinde se mantiene un 8% por encima del promedio del último lustro. Bajo estas condiciones, la producción estimada para este segmento alcanzaría las 690.000 toneladas, reflejando el impacto directo de las exigencias hídricas del presente verano.
La soja de segunda y la dependencia crítica de las lluvias
El grueso de la producción entrerriana descansa sobre la soja de segunda, que abarca unas 750.000 hectáreas (el 71% del total). Para este cultivo, se proyecta un rendimiento de 2.000 kg/ha, aunque los técnicos advierten que este valor es altamente sensible a la ocurrencia de lluvias inmediatas, dado que el cultivo se encuentra en su periodo crítico. Las proyecciones indican una caída interanual del 25%, lo que equivale a 680 kg/ha menos que el ciclo pasado. No obstante, al igual que la soja de primera, se situaría un 10% por encima de la media de los últimos cinco años, con una producción estimada de 1.500.000 toneladas.
Balance final: una merma del 36% en la producción total
Al integrar ambas modalidades de siembra sobre una superficie total de 1.050.000 hectáreas, el panorama general muestra una tendencia a la baja en comparación con el excelente año anterior. El rendimiento promedio provincial se estima en 2.086 kg/ha, lo que daría como resultado una producción total de 2.190.000 toneladas. Este volumen representa una merma interanual del 36%, lo que significa que la provincia dejaría de producir más de 1.250.000 toneladas en comparación con el ciclo previo, consolidando un escenario de menor oferta granaria para la región.
El factor sur: la zona que no logra revertir la sequía
El informe de la Bolsa de Cereales hace especial hincapié en la situación del Sector Sur de Entre Ríos. A diferencia de otras zonas que recibieron alivios parciales, esta región registra precipitaciones por debajo de los valores normales de manera ininterrumpida desde diciembre. Esta persistencia de déficit hídrico es el principal factor de incertidumbre para los rendimientos finales, especialmente para los lotes de segunda que aún definen su potencial. La evolución de los mapas de humedad en las próximas semanas será determinante para confirmar si se mantienen estas proyecciones o si el recorte productivo resulta aún más profundo.



