La citricultura en Entre Ríos se encuentra en una situación crítica, según la advertencia de Marcos Dal Mazo, presidente del Centro de la Juventud de Villa del Rosario y secretario de la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier). La combinación de bajos precios, disminución de la demanda y el impacto de condiciones climáticas adversas amenaza gravemente la próxima campaña citrícola.
Precios que no cubren costos
Dal Mazo explicó que actualmente el precio que reciben los productores oscila entre 40 y 50 pesos por kilo de naranja en planta. Esta cifra es insuficiente para cubrir los gastos operativos, lo que dificulta las inversiones necesarias para preparar las quintas de cara a la campaña 2027. “La situación es insostenible; lo que estamos recuperando por ventas apenas cubre los gastos diarios”, afirmó.
Impacto social de la crisis
La crisis también tiene un fuerte componente social, ya que la citricultura genera aproximadamente 20 mil puestos de trabajo en la región. La actividad, que depende casi exclusivamente de la mano de obra, se ve amenazada si la situación no mejora. “La recolección, poda y otras tareas son completamente manuales, lo que significa que muchas familias dependen de esta actividad para subsistir”, destacó Dal Mazo.
Desafíos en la comercialización y costos logísticos
En términos de comercialización, la demanda interna ha caído a niveles alarmantes, alcanzando solo el 60% de las ventas normales. Además, el aumento de los costos logísticos, especialmente en el transporte, ha reducido aún más la rentabilidad para los productores. “El costo de llevar la fruta a los mercados consume una parte significativa de los ingresos”, explicó el dirigente.
Preocupaciones sanitarias y climáticas
La situación se complica aún más por el avance del HLB, una enfermedad que afecta gravemente a los cítricos. Dal Mazo mencionó la importancia del monitoreo que realiza la Fecier para detectar y controlar plantas afectadas, aunque la falta de recursos podría limitar estos esfuerzos en el futuro. En cuanto a las condiciones climáticas, las recientes heladas y episodios de granizo no han generado daños severos, lo que ofrece cierta esperanza para la producción, pero la falta de rentabilidad sigue siendo la principal preocupación.
“Está en riesgo la próxima campaña”, concluyó Dal Mazo, advirtiendo que muchos productores carecen de los recursos necesarios para llevar a cabo las tareas requeridas antes del inicio del próximo ciclo productivo.
Fuente: El Entre Ríos



