
Una secuencia de violencia extrema mantuvo en vilo a la ciudad durante las últimas horas de este jueves. Lo que comenzó como una disputa familiar por un vehículo escaló rápidamente hasta convertirse en una persecución policial y una situación de toma de rehenes que pudo haber terminado en tragedia. El protagonista de los hechos, un hombre que se encontraba fuera de sí, dejó un rastro de destrucción en la vía pública y puso en riesgo la vida de sus propios familiares antes de ser reducido por las fuerzas de seguridad en un operativo de máxima tensión en la zona este de la ciudad.
Ataque al padre y 80 metros de arrastre por las calles
La “noche de furia” se desató en las inmediaciones de calles San Luis y Falucho, donde un hombre de 40 años intentó sustraerle el automóvil Toyota Camry a su propio padre. Según el reporte oficial de la Jefatura Departamental de Policía, el progenitor intentó impedir el robo aferrándose a la ventanilla del vehículo; sin embargo, el agresor aceleró sin piedad, arrastrando a su padre por una distancia aproximada de 80 metros. El hombre mayor terminó cayendo lesionado sobre el asfalto mientras su hijo emprendía una huida a toda velocidad.
Choques múltiples y persecución por el radio urbano
Durante la fuga, el conductor no detuvo su marcha pese a los obstáculos. En su recorrido, el automóvil colisionó contra tres vehículos que se encontraban estacionados en la vía pública, provocando daños materiales de consideración. Ante la gravedad de los hechos, se emitió un pedido de localización inmediata, logrando los funcionarios de la Comisaría Décima hallar el Toyota Camry frente a la vivienda de la expareja del sospechoso, en la intersección de República del Brasil y Echeverría.
Toma de rehén: Amenazó con matar a su hijo de 11 años
El escenario más crítico se vivió dentro del domicilio, al cual el sujeto ingresó saltando una reja perimetral. Al verse rodeado por los efectivos policiales, el hombre tomó por el cuello a su hijo de 11 años de edad, mientras lo amenazaba con un cuchillo que sostenía en su otra mano. Según describieron los uniformados, el atacante aseguraba que mataría al menor si no se retiraban. El personal policial debió iniciar un delicado proceso de mediación en un contexto donde el agresor presentaba signos de encontrarse bajo efectos de estupefacientes.
Detención y cargos judiciales tras el desarme
Tras varios minutos de diálogo y tensión extrema, los funcionarios lograron disuadir al agresor. El hombre depuso su actitud, soltó el arma blanca y liberó al niño, quien resultó ileso físicamente. Por directivas del fiscal Tomas Tscherning, el sujeto fue detenido bajo los cargos de atentado, resistencia a la autoridad y amenazas coactivas. Además, la justicia ordenó el secuestro del vehículo y se iniciaron las pericias correspondientes para determinar el estado de salud mental y físico del detenido, quien permanece alojado a disposición de la Justicia entrerriana.




