El cierre de la campaña de soja 2025/26 ha dejado importantes resultados económicos que revelan una caída del 22% en la producción total, alcanzando las 2.695.100 toneladas. Este descenso es atribuido a una reducción del 5% en la superficie sembrada y una disminución del 18% en el rendimiento promedio, aunque este último se sitúa un 12% por encima del promedio de los últimos cinco años.
Los productores han invertido 448,6 millones de dólares en esta campaña, lo que representa aproximadamente 1.145 kg/ha. Aun así, el valor bruto de la producción llegó a 867,3 millones de dólares, basándose en el precio pizarra de Rosario del 1 de junio.
Distribución de la siembra y soja de primera y segunda
La dinámica de la siembra ha cambiado notablemente en comparación con el ciclo anterior, donde la siembra se distribuía equitativamente. En esta campaña, la soja de primera ocupó el 34% del área y generó el 36% de la producción total, mientras que la soja de segunda dominó, abarcando 66% de la superficie y 64% de la producción. Este cambio se debe a la expansión del cultivo de maíz, que aumentó su superficie en 256.550 hectáreas.
Fluctuaciones en los precios de la soja
La campaña se inició en octubre de 2025 con precios superiores a 350 U$S/t, que se mantuvieron hasta fin de año. Sin embargo, desde enero, los precios comenzaron a bajar, llegando a 330 U$S/t, con una leve recuperación en marzo. El precio cerró en torno a 321 U$S/t, lo que representa un 4,5% más que lo proyectado antes de la campaña y un 18% más que en la campaña anterior.
Resultados de la soja de primera
En la soja de primera, la inversión asciende a 180,7 millones de dólares, con una producción de 957.030 toneladas y un valor bruto de 308 millones de dólares. Los rendimientos fueron 2% inferiores a los de las últimas cinco campañas. Durante la cosecha, la rentabilidad se vio comprometida debido a la caída de precios, lo que aumentó el rendimiento de indiferencia por encima de 2.400 kg/ha.
Resultados de la soja de segunda
La soja de segunda ha demostrado ser más resiliente, con una inversión de 267,8 millones de dólares y una producción de 1.738.070 toneladas, generando un valor bruto de 559,3 millones de dólares. Los rendimientos fueron 7% superiores al promedio de los últimos cinco años. A diferencia de la soja de primera, la rentabilidad de la soja de segunda no se vio tan afectada por las fluctuaciones de precios, garantizando márgenes positivos durante toda la campaña.
Impacto de la soja de segunda en la rentabilidad global
Al considerar ambos cultivos bajo arriendo, la campaña presentó una rentabilidad final del 19,8%. Este resultado subraya el crucial papel de la soja de segunda, que no solo generó beneficios del 30%, sino que también ayudó a mitigar el impacto de los márgenes negativos observados en la soja de primera.





