El surgimiento del agua termal en Chajarí marcó un hito en la historia de la localidad, transformándose en un atractivo turístico clave para la región. Este fenómeno natural ocurrió el 21 de agosto de 2000, cuando, a las 1:30 de la madrugada, el agua emergió desde una profundidad de 811 metros a una temperatura de aproximadamente 39 grados. La noticia del descubrimiento rápidamente se extendió, convirtiéndose en un evento significativo para toda la comunidad.
Un proyecto que tomó forma
La historia del agua termal comenzó meses antes, el 28 de mayo de 2000, cuando se iniciaron las perforaciones en un terreno adquirido por el municipio. La iniciativa, impulsada por las autoridades locales, se basó en estudios previos que sugerían la presencia de aguas termales en la zona, vinculadas al acuífero Guaraní.
La perforación y su impacto
La perforación fue ejecutada por una empresa brasileña tras una licitación. Durante tres meses de arduo trabajo, se logró alcanzar las napas que contenían el ansiado recurso. El evento de aquel 21 de agosto fue documentado oficialmente con un acta notarial, subrayando su importancia para la ciudad y la provincia. El entonces intendente Daniel Pedro Tisocco fue un ferviente defensor del proyecto, a pesar de los desafíos y la oposición que enfrentó en el camino.
Del descubrimiento al Parque Termal
El descubrimiento del agua fue solo el inicio. El siguiente paso fue crear un espacio turístico que atrajera tanto a residentes como a visitantes. El Parque Termal de Chajarí fue inaugurado oficialmente el 6 de octubre de 2001, convirtiéndose en un destino popular. El parque, que abarca más de 42 hectáreas, ha evolucionado a lo largo de los años, incorporando nuevas piscinas y servicios, incluidos espacios para niños y áreas accesibles para personas con movilidad reducida.
Un recurso que define la identidad de Chajarí
A 26 años del descubrimiento, el agua termal se ha integrado en la identidad de Chajarí. Este recurso no solo ha potenciado la actividad turística, sino que también ha contribuido al desarrollo económico de la localidad, complementando su tradicional enfoque en la citricultura. El parque, que ahora lleva el nombre de su principal impulsor, sigue siendo un símbolo de progreso y atractivo turístico en la región.
Fuente: Diario Río Uruguay



