El Día del Colectivero, que se celebra cada 24 de septiembre en Argentina, marca el inicio de un importante capítulo en la historia del transporte público. En 1928, comenzó a operar el primer colectivo de pasajeros en Buenos Aires, dando paso a un servicio que ha evolucionado a través de los años. En este contexto, los colectiveros de Concordia también tienen sus propias historias que contar.
Un viaje de más de cuatro décadas
Entre los relatos, destaca el de Gerardo Marrone, quien inició su carrera en el transporte urbano a los 19 años. Desde su primer día de trabajo el 3 de marzo de 1984 en la empresa San José, hasta la formación de la Cooperativa de Trabajo Nuevo Expreso en 2000, su vida ha estado marcada por el colectivo. A pesar de los desafíos, como la quiebra de su primera empresa, Gerardo ha continuado su labor, manteniendo a cargo las líneas 5 y 7.
El vínculo con los pasajeros
Gerardo comparte que su elección como colectivero fue impulsada por su pasión por conducir. A lo largo de los años, ha desarrollado un lazo especial con los pasajeros, recordando momentos en los que se detenía para esperar a aquellos que, distraídos, se retrasaban en sus viajes. Este sentido de comunidad también lo llevó a ayudar a quienes a veces no contaban con el dinero suficiente para pagar su pasaje.
Anécdotas que marcan la memoria
Las experiencias vividas en su recorrido son innumerables, desde episodios de alegría hasta situaciones más complejas. Gerardo rememora tres asaltos sufridos durante su carrera, que, afortunadamente, no tuvieron consecuencias graves. También narra un incidente trágico donde un pasajero falleció debido a una descompensación en el colectivo. Por otro lado, destaca la importancia de la implementación del sistema SUBE, que ha transformado el manejo de efectivo en el transporte.
Recuerdos de solidaridad
Una de las anécdotas más entrañables del colectivero fue cuando un pasajero olvidó una cartera con una significativa cantidad de dinero. Gerardo, reconociendo al hombre de su trabajo en una mutual, decidió guardar el dinero hasta poder entregárselo nuevamente, lo que generó una grata sorpresa al reencontrarse con sus pertenencias.
Historias nocturnas y tecnología
El colectivo de Gerardo ha recorrido diferentes zonas de Concordia, incluso en horarios poco habituales. Aunque no ha tenido experiencias extrañas durante sus rondas nocturnas, sí recordó un episodio inquietante en la playa de la cooperativa, donde un colectivo encendió sus luces de manera inexplicable.
Un legado en el transporte urbano
A pesar de que actualmente Gerardo se encuentra jubilado, sigue vinculado al transporte, realizando servicios especiales. La evolución del sistema de transporte ha traído consigo cambios significativos, pero la esencia del trabajo sigue siendo la misma: el contacto humano y la relación cercana con los pasajeros, que continúan siendo el corazón de este oficio.
Fuente: Diario Río Uruguay



