La situación en el PAMI de Concordia ha alcanzado niveles de preocupación, según lo expresado por el Presbítero Gustavo Muchiutti, quien dirige la comunidad de Fátima en el barrio La Bianca y se desempeña como delegado regional para la Pastoral de la Salud. En una carta abierta, Muchiutti alerta sobre la grave crisis que enfrentan los afiliados a esta obra social.
Impacto de la suspensión de servicios
El sacerdote subraya que el reciente anuncio de que un sanatorio privado dejará de atender a jubilados de PAMI es el punto de partida de su reclamo. Esta decisión obliga a redirigir a los pacientes con problemas menores al Hospital Felipe Heras, mientras que aquellos con situaciones más críticas serán atendidos en el Hospital Delicia Concepción Masvernat.
Advertencias sobre el colapso del sistema
Muchiutti destaca que esta medida podría provocar un colapso en la atención del sistema público de salud. “La desidia de quienes deben administrar hará que se recargue aún más los dos hospitales de la ciudad”, advierte. Resalta que los adultos mayores, especialmente los que se encuentran en situaciones críticas, no recibirán la atención necesaria debido a la saturación de recursos y espacios.
Responsabilidad compartida
El presbítero aclara que la carga de esta problemática no recae sobre los profesionales que a diario atienden a los ancianos en el primer nivel de atención. “Hacen lo que pueden”, afirma, y subraya que no se puede culpar a los médicos de cabecera cuando se requiere un traslado a un centro de mayor complejidad.
Un llamado a la humanización del sistema
En su diagnóstico, Muchiutti califica la situación actual como un proceso de deshumanización, donde los pacientes son vistos como un mero engranaje del sistema. “La burocracia y los intereses políticos no pueden prevalecer sobre una sociedad que busca cuidar a los más vulnerables”, afirma. Pide respuestas urgentes y humanizadas de parte de las autoridades de PAMI a todos los niveles.
Un mensaje de esperanza y apoyo
El sacerdote concluye su mensaje instando a las autoridades a resolver la situación con prontitud, asegurando que los ancianos merecen una atención digna y de calidad. Asegura su apoyo a los trabajadores de la salud en su labor diaria, reconociendo su compromiso y esfuerzo en medio de la crisis.
Fuente: Diario Río Uruguay



