Diarco ha cerrado otra de sus sucursales, sumando un total de tres cierres en menos de un mes, lo que ha resultado en la pérdida de aproximadamente 30 empleos. Este cierre forma parte de un proceso de reestructuración debido a la caída en las ventas de consumo masivo y al aumento de los costos operativos.
Impacto en el empleo y nuevas clausuras
La reciente clausura se produjo en la sucursal de Jáuregui, ubicada en el partido bonaerense de Luján. Este local, que había estado en funcionamiento desde 2021, se une a los cierres anteriores en Gualeguaychú y Concordia, donde también se vieron afectados empleados. Con este último cierre, Diarco ha dejado de operar en varias localidades, lo que genera un clima de incertidumbre para los trabajadores del sector mayorista.
Causas del cierre
El cierre de la sucursal en Jáuregui se debió a la insuficiencia de la facturación para cubrir los gastos operativos. En agosto, Diarco había cerrado otra sucursal en Zárate, que había sido inaugurada apenas seis meses antes, y a finales de ese mes, también se interrumpieron las operaciones en Tres Arroyos, afectando a una docena de empleados. Estos cierres se comunicaron de manera sorpresiva y sin previo aviso a los sindicatos, lo que ha generado preocupación entre los trabajadores.
Contexto de crisis en el sector
La situación de Diarco refleja una tendencia más amplia en el sector mayorista, donde el descenso en la demanda, junto con problemas de financiamiento y el aumento de costos, ha llevado a otras empresas a tomar decisiones similares. La cadena Caromar, por ejemplo, se presentó en concurso preventivo de acreedores, evidenciando los problemas de liquidez que afectan a diversas firmas del sector.
Preocupación por el futuro laboral
El cierre de la sucursal de Jáuregui y los despidos asociados han generado una creciente inquietud sobre el futuro laboral en el corredor de la ruta 5. A medida que las empresas ajustan sus estructuras en respuesta a la crisis, el temor por la pérdida de fuentes de trabajo se intensifica, lo que provoca una presión adicional sobre el comercio mayorista y minorista.
Fuente: El Once



