
Un simple pedido de comida se transformó en la peor pesadilla financiera para un emprendimiento familiar en las afueras de la ciudad. Bajo una modalidad que combina presión psicológica y una sofisticada suplantación de identidad, los delincuentes lograron que las víctimas bajaran la guardia ante una supuesta equivocación millonaria. Este caso, que ya se encuentra en manos de las autoridades, deja al descubierto los nuevos métodos de los estafadores para manipular plataformas bancarias y resalta la vulnerabilidad de los comerciantes ante operaciones que parecen legítimas, pero que terminan en un vaciamiento total de fondos.
El inicio del engaño: un pedido grande y un “error” de carga
El hecho tuvo lugar en un emprendimiento gastronómico ubicado en la zona de Estancia Grande, sobre la Ruta Nacional 14, al sur de Concordia. Según la denuncia de los damnificados, todo comenzó con un llamado telefónico para realizar un pedido de comida para varias personas por un valor de $188.000. Sin embargo, la maniobra se activó cuando los supuestos clientes enviaron un comprobante de transferencia por $1.880.000, alegando haber cometido un error al tipear y haber agregado “un cero de más”. A partir de ese momento, los estafadores iniciaron una cadena de llamados desesperados solicitando la devolución inmediata del excedente.
Presión psicológica y la aparición del “ejecutivo bancario”
La situación escaló cuando, en medio de la confusión, intervino una tercera persona que se presentó como representante de una entidad bancaria. Esta supuesta ejecutiva se comunicó con la familia para “asesorarlos” en la reversión del dinero, utilizando técnicas de manipulación psicológica para obtener datos sensibles. Los delincuentes aprovecharon el estado de alerta de las víctimas para acceder a sus plataformas digitales. “Ahí nos jugaron con la psicológica”, relataron los damnificados, quienes bajo engaño terminaron facilitando el acceso que permitió a los criminales concretar el vaciamiento de sus cuentas.
Pérdida millonaria y el impacto en la economía familiar
Como resultado de la operación fraudulenta, la familia sufrió el robo de aproximadamente $1.700.000, dinero que estaba destinado al pago de servicios y proveedores del comercio. Tras advertir la maniobra, realizaron las denuncias correspondientes ante la policía y las plataformas digitales involucradas. Hasta el momento, los afectados informaron que lograron recuperar $280.000, pero el resto de los fondos sustraídos sigue sin aparecer. La familia decidió hacer público el caso para advertir a otros comerciantes sobre esta modalidad de estafa que utiliza la urgencia y los comprobantes falsos como carnada.
Investigación judicial y rastreo de fondos
La causa ha sido puesta en conocimiento de la Policía de Entre Ríos y las áreas de Delitos Económicos, quienes trabajan en el rastreo de las cuentas hacia donde fue derivado el dinero. Las autoridades advierten a la comunidad que, ante supuestas transferencias por error, nunca se deben brindar claves ni realizar devoluciones sin verificar previamente con la entidad bancaria a través de canales oficiales. La investigación continúa para intentar identificar a los autores de la llamada y determinar si forman parte de una banda organizada con base en la región o en otras provincias.
Diario Río Uruguay




