A finales de octubre de 1848, el gobernador Justo José de Urquiza emitió un decreto que buscaba erradicar los festejos de carnaval en Entre Ríos de manera definitiva. Este acto administrativo declaraba “abolido para siempre tanto el Carnaval de los tres días antes del Miércoles de Cenizas” como una celebración adicional instaurada por la gestión anterior.
Justificaciones de la Prohibición
La decisión se basaba en la percepción de las autoridades sobre una costumbre popular que consideraban nociva. El decreto calificaba “al juego de carnaval” como una “inmemorial y bárbara costumbre”, advirtiendo sobre los efectos perjudiciales que, según sostenían, traía consigo.
Consecuencias para la Sociedad
En sus considerandos, el documento afirmaba que esta práctica “perjudica a la salud de los que imprudentemente se entregan a sus excesos” y que afectaba a la moral y a la cultura, elementos que el gobierno de la época consideraba esenciales y en sintonía con la “Religión del Estado” y el “actual siglo de luces”.
Un Carnaval con Significado Histórico
La prohibición no solo afectaba al carnaval tradicional, sino también a otro evento que se celebraba cada 29 de octubre, recordando “la gloriosa convención del país celebrada entre la Confederación Argentina y la Francia”. Urquiza también eliminó este festejo, sustituyéndolo por una ayuda anual para las familias de quienes habían fallecido en el apoyo a la Santa Federación.
Sanciones por Incumplimiento
El decreto establecía sanciones para aquellos que desobedecieran la prohibición, quienes serían castigados con la denominada “pena ordinaria”, según lo estipulado en el documento. De esta manera, un festejo profundamente arraigado en la cultura popular se vio amenazado por un decreto que buscaba eliminarlo “para siempre”, fundamentándose en cuestiones de salud, religión y normas de conducta.
Fuente: Diario Río Uruguay



