Los modelos climáticos anticipan un marcado calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial en los próximos meses, lo que podría llevar a temperaturas récord a nivel global. Este fenómeno meteorológico, conocido como El Niño, se fortalece y podría alcanzar una intensidad histórica entre finales de 2026 y comienzos de 2027.
Probabilidades de un fenómeno excepcional
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos ha informado que hay una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance la categoría de “muy fuerte” durante el otoño y el invierno del hemisferio norte. Esto incrementa las perspectivas de temperaturas superiores a las normales y alteraciones en las precipitaciones en diversas regiones.
Calentamiento sin precedentes en el Pacífico
El fenómeno se manifiesta cuando las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial se mantienen por encima de los niveles habituales. Este fenómeno está relacionado con cambios en los vientos, la presión atmosférica, y la circulación tropical. Se espera que las anomalías estacionales superen los 2,9 grados en regiones clave del Pacífico, lo que impactará considerablemente en el clima global.
Impacto del calentamiento global
La combinación de este fenómeno natural con el calentamiento global podría convertir 2027 en el año más caluroso desde que se tienen registros. Aunque El Niño eleva temporalmente la temperatura media del planeta, actualmente se desarrolla en océanos y continentes que ya presentan valores elevados, lo que podría intensificar su efecto.
Consecuencias climáticas diversas
Los efectos de El Niño no serán uniformes a nivel global. Algunas áreas se verán expuestas a sequías, olas de calor e incendios, mientras que otras enfrentarán lluvias intensas y posibles inundaciones. La variabilidad en los efectos depende de las características climáticas de cada región.
Riesgos de eventos extremos
La Organización Meteorológica Mundial ha advertido que el fenómeno aumentará la probabilidad de temperaturas superiores a las normales y ofrece una oportunidad para anticipar riesgos y preparar respuestas ante posibles eventos climáticos extremos. Se prevé que regiones como el sur de África y el noreste de Australia enfrenten déficit hídrico, mientras que en noroeste de Europa se esperan condiciones más húmedas y tormentas frecuentes.
Fuente: El Once



