La Catedral de Concordia se convirtió en un punto de encuentro significativo el pasado lunes feriado, al convocar a una multitud de personas para conmemorar los diez años de los retiros espirituales conocidos como Camino de Emaús. La misa, que tuvo lugar a las 19 horas, estuvo colmada de asistentes que portaban remeras blancas con la inscripción «Emaús».
Una Celebración Especial
El obispo Gustavo Zurbriggen presidió la ceremonia, acompañado por los sacerdotes Daniel Petelín y Néstor Toller, así como por el párroco de la Catedral, José Luis Bogado. Durante su homilía, el obispo destacó el impacto positivo que estos retiros han tenido en la comunidad, enfatizando que representan un punto de partida hacia un camino de fe más profundo y comprometido.
La Esencia de los Retiros de Emaús
Los retiros de Emaús, que surgieron en Estados Unidos en 1978, son organizados por laicos con la orientación de un sacerdote y se llevan a cabo de manera separada para hombres y mujeres. No se consideran un movimiento, sino una experiencia transformadora que busca facilitar un encuentro con Jesucristo resucitado, ayudando a los participantes a retomar o comenzar su camino de fe.
Diez Años de Crecimiento Espiritual
En Argentina, la iniciativa de los retiros comenzó en 2006, y Concordia se unió a esta experiencia en 2016, gracias al esfuerzo de un grupo de mujeres que vivieron la experiencia en Buenos Aires y al apoyo del padre Daniel Petelín. Desde entonces, se han establecido un ritmo de dos retiros anuales para hombres y mujeres, y la influencia de Emaús se ha extendido a otras localidades, incluyendo iniciativas en Corrientes y Salto, Uruguay.
Frutos de la Experiencia Emaús
El aniversario no solo se celebró con la misa, sino que también se realizó una fiesta en la parroquia Nuestra Señora del Valle. El padre Adrián Santarelli, desde Roma, compartió un mensaje sobre los 20 años de Emaús en Argentina, destacando la renovación espiritual que ha traído a muchas comunidades. Los participantes de Emaús en Concordia han generado múltiples iniciativas, como grupos de oración y asistencia a familias vulnerables, reflejando el impacto positivo de esta experiencia en la vida comunitaria.
El camino de Emaús en Concordia es un testimonio de la dedicación y el compromiso de los servidores y servidoras que han trabajado para facilitar encuentros transformadores, contribuyendo al crecimiento espiritual y comunitario de la región.
Fuente: El Entre Ríos



