Deniro Hamburguesería SAS, conocida por sus hamburguesas de entraña, ha sido nuevamente declarada en quiebra, marcando un nuevo capítulo en su historia empresarial. La empresa, que llegó a contar con más de 30 locales, ha visto cómo su situación financiera se deterioró dramáticamente en los últimos meses.
Un proceso de quiebra complicado
Este nuevo fallo se produce solo unos meses después de haber logrado frenar un primer proceso de quiebra mediante un depósito de $21,4 millones. Sin embargo, esta acción no fue suficiente para sanar las heridas financieras de la compañía, que ya no operaba locales propios y cuya planta productiva había cerrado.
Reclamos laborales y judiciales
El expediente que condujo a la reciente declaración de quiebra fue iniciado por un reclamo de un exempleado, lo que puso de manifiesto el incumplimiento de la empresa en sus obligaciones laborales. La justicia, al intervenir, también inhabilitó a los administradores de la firma, Nicolás Ignacio Sánchez y Esteban Matías Siderakis.
Un legado en peligro
La planta de producción, que alguna vez fue el corazón de la cadena, está ahora en alquiler, lo que refleja la drástica reducción de la compañía que, en su momento, había crecido gracias a un modelo de franquicias. El galpón, que cuenta con instalaciones industriales, se encuentra vacío, lo que simboliza la pérdida de un negocio que supo destacar en el sector de las hamburgueserías artesanales.
Acumulación de deudas y problemas financieros
Los problemas financieros de Deniro no son recientes. Se han reportado cheques rechazados por un monto cercano a $5.000 millones y una serie de reclamos por parte de proveedores y trabajadores, lo que llevó a la primera declaración de quiebra en noviembre de 2025. Aunque esa quiebra fue levantada temporalmente, la situación nunca se estabilizó.
Un futuro incierto
La reciente declaración de quiebra pone en duda el futuro de la marca. La intervención judicial permitirá investigar qué bienes aún posee la empresa y cómo se gestionarán los reclamos de los acreedores. Con un patrimonio bajo control judicial, el desenlace de esta historia sigue siendo incierto.
Fuente: El Once



