
La ciudad de Colón no sale de su asombro tras conocerse los pormenores de un asesinato que los investigadores no dudan en calificar como una obra de ingeniería criminal. Lo que en principio parecía una desaparición rutinaria se transformó, con el correr de las horas, en el hallazgo de una escena de horror oculta a la vista de todos. El nivel de frialdad para ejecutar el hecho y la meticulosidad para intentar borrar todo rastro de la víctima han puesto en alerta máxima a la cúpula policial entrerriana, que ahora intenta reconstruir los últimos minutos de vida de un hombre que terminó convertido en el secreto mejor guardado de un edificio en construcción.
Mecánica del horror: Una pared falsa en el subsuelo
El descubrimiento del cuerpo se produjo en la esquina de avenida Quirós y calle Moreno, en cercanías de la costanera de Colón. El subjefe de la Departamental policial, Juan Martín Furlón, confirmó que el cadáver fue localizado en el subsuelo del edificio, específicamente en un espacio tipo baulera debajo de una escalera. Según el reporte oficial, el cuerpo fue oculto detrás de una pared falsa, en una maniobra deliberada para encubrir el crimen. El hallazgo fue posible luego de que personas vinculadas a la obra buscaran al sereno del lugar, con quien no lograban establecer contacto desde hacía varios días.
“Premeditado y macabro”: El uso de cal para borrar evidencias
Desde el equipo de investigación se sostiene la hipótesis de una muerte violenta con características de planificación previa. El comisario Furlong detalló que el cadáver se encontraba en avanzado estado de descomposición y estaba cubierto con una sustancia pulverulenta, presumiblemente cal. La utilización de este material habría tenido un doble propósito: acelerar el proceso de degradación de los tejidos y atenuar los olores para evitar que los trabajadores de la obra detectaran la presencia del cuerpo antes de lo previsto. “Ese cuerpo no llegó por sí solo a ese lugar”, sentenciaron las autoridades, subrayando la naturaleza criminal del episodio.
La víctima: Un rastro que conduce a Buenos Aires y Paraguay
Si bien la identificación oficial está supeditada a los resultados de ADN y pericias forenses, la policía trabaja bajo la firme sospecha de que la víctima es el sereno de la construcción. Se trataría de un hombre de 54 años, de nacionalidad paraguaya, que habría estado radicado anteriormente en la provincia de Buenos Aires. El trabajador se encontraba desaparecido desde hacía 15 días, tiempo que coincide con el estado de descomposición observado por los peritos al momento de derribar el muro falso. El cuerpo fue trasladado a la ciudad de Oro Verde para realizar la autopsia que determinará la causa exacta del deceso.
Pista firme: La justicia busca al círculo cercano
La fiscalía a cargo cuenta con avances significativos en la identificación de los posibles autores. El comisario Furlón reveló que existe una pista firme vinculada a una persona que mantenía un vínculo directo con la víctima, aunque no se descarta que haya contado con la complicidad de otros individuos para realizar las tareas de albañilería necesarias para ocultar el cadáver. Mientras se analizan las cámaras de seguridad y los registros de comunicaciones, el hecho continúa generando conmoción por la premeditación y la violencia empleada en lo que se perfila como uno de los crímenes más complejos de los últimos años en la costa del Uruguay.
El Once




