Un tornado de alta intensidad ha dejado a su paso devastación en dos tambos de Santa Fe, generando pérdidas significativas para los productores locales. Con ráfagas de viento que alcanzaron entre 100 y 120 km/h, el fenómeno meteorológico arrasó instalaciones y maquinaria agrícola en la zona rural de Bernardo de Irigoyen.
Impacto en las Instalaciones Rurales
La productora Claudia Gerlero relató que, a lo largo de sus 38 años de experiencia en el campo, jamás había presenciado un evento de tal magnitud. “El tornado rompió todo lo que encontró a su paso”, afirmó, destacando que el impacto fue especialmente severo en un tambo vecino y en su propio establecimiento, donde se destruyó un galpón que albergaba herramientas esenciales para la producción.
Destrucción de Recursos y Equipos
El tornado no solo arrasó con estructuras, sino que también provocó la pérdida de paneles solares, vitales para el suministro de agua a los animales. “Desaparecieron literalmente”, comentó Gerlero, quien también mencionó que un tractor fue desplazado y quedó incrustado en el suelo. “Las pérdidas económicas son muy grandes. Todavía no les pusimos un número”, agregó, evidenciando el impacto financiero que tendrá en su actividad.
Solidaridad entre Productores
A pesar de la tragedia, la solidaridad entre los productores locales ha sido notable. Aquellos que no sufrieron daños se han acercado para ayudar en las labores de recuperación, desde reponer animales hasta reparar cercas. “Es muy importante rescatar la solidaridad de la gente”, subrayó Gerlero.
Desafíos a Futuro
El camino hacia la recuperación se presenta desafiante, y aunque Gerlero y su equipo han comenzado a trabajar en la reconstrucción, la experiencia ha dejado una huella de temor y angustia. “Queda un miedo muy grande”, confesó, refiriéndose al impacto emocional que ha tenido el tornado en la comunidad productiva.
Fuente: El Once



