Un intento de secuestro virtual ha dejado a una familia de Chajarí sumida en la angustia. Los delincuentes, que afirmaban tener cautivo a un joven, amenazaron con asesinarlo a menos que se pagara un rescate de 100.000 dólares.
Desenfrenada Llamada que Desató el Pánico
El alarmante episodio se desarrolló en la mañana del lunes, cuando el teléfono fijo de la familia sonó repetidamente. En la tercera llamada, la madre del joven atendió y escuchó a una persona supuestamente en apuros. “Mamá, mamá, pasame con papá. Tengo dos tipos en el departamento que me quieren matar”, era el desgarrador mensaje que provenía de la línea.
Una Simulación Perturbadora
José Penoni, el padre del joven, tomó el teléfono y fue incapaz de discernir que estaba siendo víctima de un fraude. “Era tan real que parecía la voz de mi hijo”, comentó, aún afectado por la experiencia. La situación se tornó más grave cuando un hombre del otro lado de la línea exigió el rescate y amenazó con matar al joven si no se cumplían sus demandas.
La Angustia Alcanza su Máxima Expresión
Tras una media hora de espera angustiante, los delincuentes volvieron a comunicarse. Penoni, sin poder reunir la suma exigida, ofreció su camioneta como parte del rescate, pero esta propuesta fue rechazada. En la siguiente llamada, escuchó un grito y dos disparos, lo que hizo que la familia creyera que la amenaza se había cumplido.
Una Carrera Contra el Tiempo
Convencidos de que su hijo había sido herido, los padres decidieron dirigirse rápidamente a Concepción del Uruguay. Mientras tanto, el dueño del departamento donde se alojaba el joven alertó a las autoridades.
La Revelación Final
Finalmente, los policías encontraron al joven durmiendo en su habitación, completamente ajeno a la crisis que sus padres habían vivido. Aliviado, José Penoni se dirigió a una sucursal de telefonía en Concordia para dar de baja la línea de su hijo, donde le informaron que su número podría haber sido intervenido mientras estaba apagado.
La Incertidumbre Persiste
A pesar de que el joven estaba a salvo, la familia sigue inquieta por cómo los delincuentes lograron obtener tanta información personal. Penoni enfatizó la desesperación que se siente cuando se tiene la certeza de que los estafadores conocen todos sus datos familiares.
Fuente: El Once



