
Una de las instituciones médicas con mayor trayectoria en la región ha tomado una decisión drástica que deja a miles de adultos mayores en una situación de extrema vulnerabilidad. La crisis económica, potenciada por una brecha inflacionaria que devora los presupuestos sanitarios, ha forzado el cierre de agendas y la cancelación de intervenciones, transformando los pasillos del centro de salud en un escenario de incertidumbre. Mientras los turnos caen y las consultas desaparecen, el conflicto escala hacia niveles nacionales, poniendo en riesgo no solo la atención de los afiliados, sino también la estabilidad de cientos de puestos de trabajo que dependen de un sistema que hoy se declara en emergencia.
Restricción de servicios por crisis financiera
El Sanatorio Concordia formalizó una restricción severa en las prestaciones destinadas a los afiliados de PAMI. La medida, calificada como una decisión de “supervivencia institucional”, se fundamenta en un desfasaje financiero crítico entre los costos operativos y los aranceles que percibe la entidad. Según las autoridades del centro asistencial, la brecha entre la inflación galopante y las actualizaciones de la obra social nacional ha vuelto “insostenible” la continuidad de la atención normal, afectando directamente a la red sanitaria de todo el departamento y zonas de influencia.
Números en rojo: inflación vs. aranceles de PAMI
Andrés Lemesoff, director médico del sanatorio, explicó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un 292% en los últimos dos años, mientras que los incrementos otorgados por la obra social se encuentran un 100% por debajo de esa cifra. Esta situación se ve agravada por el diferimiento de los pagos a 30 días y la falta de liquidación de incentivos correspondientes. Lemesoff destacó que este escenario genera atrasos arancelarios que impiden cubrir los gastos básicos de funcionamiento, poniendo en riesgo la operatividad diaria de la institución.
El nuevo esquema de atención: qué servicios se cortan
Ante la falta de respuestas concretas, la dirección médica implementó un esquema de atención restringido que ya impacta en usuarios de Concordia, Colón y distritos vecinos. El cronograma de recortes incluye la suspensión total de cirugías programadas que no representen riesgo de vida, así como la cancelación de todas las consultas con médicos especialistas que se inició esta semana. Por el momento, la guardia médica se mantiene operativa de forma exclusiva para casos catalogados como “urgencia y emergencia”.
Impacto social y riesgo laboral en la región
La problemática alcanza dimensiones alarmantes debido a que el sanatorio gestiona una cápita fija de 15.000 afiliados para internación y brinda cobertura de alta complejidad a un padrón total de 40.000 personas. Además de la crisis sanitaria, existe una profunda preocupación por el frente laboral, ya que la institución sostiene de manera directa a 145 empleados y 80 profesionales médicos, además de un centenar de proveedores. A pesar de los diálogos con la UGL local, el director médico aclaró que la solución depende de las oficinas nacionales, desde donde aún no se ha recibido una propuesta para evitar el colapso definitivo del servicio.
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