Las proyecciones climáticas e hidrológicas para el río Uruguay han despertado preocupaciones en Concordia, donde se anticipa que el próximo fenómeno El Niño podría generar crecientes similares a las que se vivieron durante 1997/1998. Este periodo está grabado en la memoria colectiva de la ciudad por su impacto devastador.
Un antecedente histórico
El fenómeno de El Niño que tuvo lugar entre 1997 y 1998 es recordado como uno de los más intensos del siglo XX. Las lluvias extraordinarias sobre la cuenca del río Uruguay llevaron a que el nivel del agua superara los 15 metros en el puerto local. A finales de octubre de 1997, más de 7.500 personas fueron evacuadas debido a la creciente que afectó gravemente a barrios ribereños y zonas de la Costanera.
La respuesta comunitaria ante la adversidad
Ante la falta de acción gubernamental, los vecinos de la zona sur de Concordia decidieron tomar medidas por su cuenta. En octubre de 1997, comenzaron a construir una defensa improvisada con bolsas de tierra para proteger sus hogares del avance del río. Esta movilización no solo atrajo la atención de los medios, sino que también llevó a que autoridades nacionales se involucraran en la situación.
Una obra necesaria tras la emergencia
La emergencia de 1997 aceleró la aprobación del proyecto para construir la Defensa Sur, una obra que se concretó en los meses siguientes y que actualmente protege a 12 mil vecinos de la ciudad. Esta defensa ha cambiado drásticamente la forma en que la comunidad enfrenta las crecientes del río Uruguay.
Perspectivas para el futuro
Hoy, casi tres décadas después, las autoridades locales están en alerta ante la posibilidad de un nuevo fenómeno El Niño. Durante una reciente reunión de gabinete, se discutieron medidas preventivas para coordinar esfuerzos entre municipios y organismos de emergencias, con el objetivo de mitigar los efectos que podría ocasionar la próxima creciente en la región. La experiencia del 97 resuena en la memoria y se convierte en un referente clave para la preparación ante posibles desastres hídricos.
Fuente: Diario Río Uruguay



