
El campo entrerriano respira con un nuevo alivio tras semanas de incertidumbre climática. El último relevamiento sobre el estado de los cultivos de segunda y tardíos ha revelado un cambio de tendencia que entusiasma al sector productivo, aunque las secuelas de la sequía y las plagas todavía mantienen en alerta a una parte de la provincia. Con 20.000 hectáreas en juego, la batalla contra el clima y la temida chicharrita entra en su fase definitoria, dejando un mapa productivo dividido entre lotes que prometen rendimientos récord y otros que luchan por llegar a la cosecha.
Cifras oficiales: El 57% del maíz entrerriano en condición óptima
El Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER) publicó su último informe semanal, donde se destaca una notable mejoría en el estado general de los cuadros. Según el documento, la superficie implantada con maíz de segunda y tardío para la campaña 2025/26 se estima en 20.000 hectáreas. Lo más relevante es que la suma de las categorías Buena y Muy Buena alcanza el 57%, lo que representa un incremento de 7 puntos porcentuales respecto a la evaluación realizada hace apenas quince días, evidenciando una recuperación dinámica del cultivo.
El factor climático: Las lluvias como motor de la recuperación
Este repunte en la sanidad vegetal se atribuye directamente al efecto positivo de las precipitaciones recientes sobre el territorio provincial. En cuanto a la fenología, el informe detalla que los cultivos se encuentran en estados avanzados, que oscilan entre R4 (grano pastoso) y R6 (madurez fisiológica). A nivel provincial, la distribución de la condición del maíz se divide en un 18% Muy buena, un 39% Buena, un 33% Regular y un 10% Mala, marcando una brecha significativa entre los lotes que recibieron auxilio hídrico a tiempo y los que no.
La otra cara de la moneda: Factores que castigan al 43% del cultivo
Pese al optimismo general, un 43% de la superficie se mantiene bajo las categorías de Regular y Mala. Esta situación responde a una combinación de factores adversos que afectaron al cereal desde el inicio del ciclo. La falta de precipitaciones, especialmente durante la etapa de emergencia y el período crítico, ha sido el principal limitante. Estas condiciones derivaron en una menor densidad de plantas, reducción de la altura y un área foliar visiblemente disminuida, lo que se traduce directamente en espigas de menor tamaño y potencial de rinde.
La amenaza de la chicharrita: Síntomas y daños en el tramo final
Además de la irregularidad hídrica, el informe técnico advierte sobre la presencia de enfermedades. En un porcentaje bajo, pero persistente, se han detectado plantas con sintomatologías asociadas a enfermedades transmitidas por la chicharrita (Dalbulus maidis). Este complejo de patógenos, sumado al estrés hídrico previo, ha configurado un escenario complejo para los productores del centro y norte provincial. No obstante, la madurez fisiológica alcanzada por gran parte de los lotes sugiere que el impacto final de la plaga podría estar acotado en comparación con campañas anteriores.




