
El clima en la región está entrando en una fase de vigilancia extrema tras los últimos reportes técnicos que llegan desde el complejo hidroeléctrico. Con el recuerdo de inundaciones pasadas aún latente, los expertos han puesto la lupa sobre un cambio atmosférico que promete alterar el régimen de lluvias en toda la cuenca. Aunque el presente muestra un río en calma, los modelos de simulación global están detectando señales que no pueden ignorarse. La incertidumbre sobre la fuerza con la que impactará este fenómeno mantiene en vilo a las autoridades, quienes ya preparan sus sistemas de monitoreo ante un escenario que podría cambiar drásticamente la fisonomía de las costas entrerrianas y uruguayas antes de fin de año.
Seguimiento permanente del fenómeno El Niño
El Área de Hidrología de Salto Grande realiza un monitoreo constante de las condiciones oceánicas y atmosféricas a escala global para evaluar el impacto del fenómeno El Niño. Este evento climático tiene la capacidad de modificar la circulación del aire y el transporte de humedad, lo que suele traducirse en mayores precipitaciones para la región, especialmente entre los meses de septiembre y diciembre. Según los indicadores actuales, el fenómeno se encuentra en fase neutral, pero se espera que evolucione hacia una condición activa durante el trimestre junio-julio-agosto.
Incertidumbre sobre la intensidad del impacto
Desde la Represa de Salto Grande explicaron que, si bien la ocurrencia del fenómeno para la primavera y el verano de 2026 es prácticamente un hecho, todavía existe una marcada incertidumbre sobre su intensidad. Los técnicos señalaron que aún es prematuro determinar si se tratará de un evento moderado, fuerte o muy fuerte. Por este motivo, los especialistas consideran necesario aguardar algunas semanas más para contar con nuevas simulaciones climáticas que brinden mayor confiabilidad a las proyecciones de mediano plazo sobre el comportamiento del río Uruguay.
Lluvias mayores a lo normal y condición de “aguas altas”
La presencia de El Niño está asociada históricamente a un escenario de “aguas altas” en la cuenca, debido a lluvias superiores a los promedios normales. Sin embargo, los expertos aclararon que esto no implica automáticamente crecidas extraordinarias. La ocurrencia de inundaciones depende de factores determinantes como la distribución temporal y espacial de las lluvias. “Si bien crea un contexto más proclive a tales situaciones, otros factores significativos son determinantes para que se produzcan, o no, eventos de gran magnitud”, precisaron desde el organismo binacional.
Situación hidrológica actual y recomendaciones
En la actualidad, la situación en la cuenca de aporte se mantiene dentro de los parámetros normales del otoño. Se prevé que el nivel del río continúe en valores habituales para esta época del año, posicionándose muy por debajo de los niveles de alerta. El Área de Hidrología continuará emitiendo avisos oportunos a las autoridades y al público en general. Asimismo, se recomienda a la población consultar periódicamente los canales oficiales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Instituto Uruguayo de Meteorología (INUMET) para contar con información actualizada.




