
El campo entrerriano enfrenta un escenario de máxima tensión debido a las condiciones climáticas que azotan a la región en un momento crítico para la economía provincial. A pesar de haber alcanzado una superficie de siembra con marcas históricas, la abundancia de agua en los suelos ha transformado los campos en terrenos intransitables, obligando a los productores a mantener las máquinas detenidas. Con un retraso significativo respecto a las campañas anteriores, el sector agropecuario mira con preocupación el cielo, sabiendo que cada día de demora aumenta el riesgo de pérdidas en el rendimiento y la calidad del grano.
Superficie récord: La soja de segunda alcanza un máximo histórico
El Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER) finalizó el procesamiento de imágenes satelitales, confirmando que el área total implantada con soja en la provincia para el ciclo 2025/26 alcanzó las 1.219.500 hectáreas. Un dato sobresaliente de este informe es que el 66% de la superficie fue ocupada por la soja de segunda, la cual, con 803.500 hectáreas, marcó un máximo histórico en la provincia. Por su parte, la soja de primera representó el 34% restante, cubriendo un total de 416.000 hectáreas en todo el territorio entrerriano.
Cosecha paralizada: Solo se logró recolectar el 1% del área
A pesar de la gran cantidad de hectáreas listas para ser trilladas, la primera quincena de abril presentó un panorama desalentador para las labores de recolección. La frecuencia e intensidad de las precipitaciones dejaron muy pocos días aptos para que la maquinaria pesada pudiera ingresar a los lotes sin riesgo de encajarse o dañar el terreno. En este contexto adverso, se estima que a nivel provincial se ha logrado cosechar apenas el 1% del área total, un porcentaje que refleja la magnitud del bloqueo generado por el factor climático en las principales zonas productivas.
Retraso alarmante frente a los promedios históricos
Al comparar la situación actual con registros anteriores, la preocupación en el sector crece. El año pasado, a la misma fecha, el avance de cosecha se ubicaba en el 3%. Sin embargo, la brecha es mucho mayor si se toma como referencia el promedio de los últimos cinco años, que es del 9%. Esto significa que la campaña actual presenta un retraso de 7 puntos porcentuales respecto a la media histórica. Esta demora no solo afecta la logística del transporte, sino que también genera incertidumbre sobre el estado de los granos que permanecen en las plantas bajo condiciones de alta humedad.
Acumulados de 80 mm y proyecciones para la próxima semana
La situación se agravó a partir del martes 14 de abril, cuando el acumulado de lluvias en gran parte del territorio entrerriano superó los 80 mm, saturando completamente los perfiles de suelo. Según las proyecciones del SIBER, las labores de cosecha podrían reanudarse recién a comienzos de la próxima semana, siempre y cuando las condiciones climáticas resulten favorables y el sol permita el oreo de los campos. Los productores se mantienen en alerta, ya que la ventana de tiempo para recolectar la oleaginosa sin pérdidas de calidad comienza a estrecharse debido al pronóstico de inestabilidad persistente.




