Marcelino Moya, el conocido sacerdote originario de María Grande, ha generado revuelo tras su participación en un evento de la Sociedad Rural el pasado domingo. Su reaparición ha llevado al Arzobispado de Paraná a emitir un comunicado oficial aclarando que no cuenta con la autorización necesaria para ejercer su ministerio.
Aclaración del Arzobispado
La institución eclesiástica se vio obligada a pronunciarse tras las imágenes de Moya en el escenario. En su comunicado, dejaron en claro que el sacerdote “no tiene licencias ministeriales ni puede ejercer ningún ministerio en nombre de la Iglesia”. Esta aclaración se produce en un contexto de antecedentes judiciales que han marcado su carrera.
Los antecedentes de Marcelino Moya
Moya fue ordenado sacerdote en 1992 y durante años ocupó diversos cargos en la comunidad. Sin embargo, en 2015, fue apartado de sus funciones tras ser objeto de denuncias por abuso sexual y corrupción de menores. A raíz de estas acusaciones, el Arzobispado inició investigaciones bajo el Derecho Canónico.
El recorrido judicial del caso
En 2019, Moya fue condenado a 17 años de prisión por un tribunal en Concepción del Uruguay. Esta sentencia fue confirmada en 2020 por la Cámara de Casación Penal de Concordia. Sin embargo, en 2021, el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos revocó la condena, alegando que el tiempo transcurrido había superado el plazo de prescripción para los delitos imputados.
Situación actual del sacerdote
Pese a que Moya sigue siendo sacerdote, desde el Arzobispado confirmaron que no está jubilado, pero tampoco tiene asignada una parroquia ni autorización para celebrar misas o desempeñar funciones ministeriales. Su reciente aparición pública ha reavivado el interés y la preocupación en la comunidad.
Fuente: El Once



