
La producción de maíz en Entre Ríos acaba de atravesar un ciclo que quedará grabado en las estadísticas de las últimas tres décadas. Con cifras de producción que pulverizaron registros anteriores y una apuesta masiva por parte de los productores, el campo entrerriano demostró un potencial de escala sin precedentes. Sin embargo, detrás del festejo por el volumen cosechado, se esconde una compleja trama de precios internacionales volátiles y costos de inversión millonarios que han dejado un mapa de rentabilidad sumamente desigual. Mientras algunas zonas celebran ganancias extraordinarias, otras regiones clave de la provincia pelean contra márgenes que apenas logran cubrir los gastos, poniendo bajo la lupa la sostenibilidad del negocio frente a los vaivenes del mercado de Rosario.
Cosecha récord y máximo histórico en superficie sembrada
El Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER) confirmó que la campaña de maíz 2025/26 alcanzó la producción más alta de los últimos 26 años, totalizando 3.437.800 toneladas. Este hito representa un incremento interanual del 83%, impulsado principalmente por un crecimiento del 86% en las hectáreas sembradas respecto al ciclo anterior, marcando la mayor superficie implantada desde el ciclo 2013/14. Aunque los rendimientos promedio se ubicaron en 6.550 kilos por hectárea (una leve baja de 150 kg/ha frente al año pasado), la cifra se mantiene un 34% por encima del promedio del último quinquenio, consolidando una tendencia creciente en el área destinada a este cultivo.
Inversión millonaria y el impacto de la caída de precios
El esfuerzo financiero de los productores fue masivo, con una inversión total de 331,8 millones de dólares, sin contabilizar costos de arrendamiento ni comercialización. Si bien el valor bruto de la producción alcanzó los 649 millones de dólares tomando el precio pizarra Rosario al 30 de abril, la rentabilidad final se vio afectada por una fuerte tendencia bajista iniciada en enero. El mercado de futuros, que llegó a cotizar a 198 dólares a principios de año, sufrió un desplome hasta los 171,5 dólares en marzo, para finalmente cerrar la campaña en 188,7 dólares por tonelada. Este valor final es un 4,6% menor al observado al cierre de la campaña anterior, lo que obligó a los productores a liquidar parte de su cosecha a precios inferiores a los estimados inicialmente.
Comercialización avanzada: el 52% de la producción ya negociada
Pese a la inestabilidad de las cotizaciones, el flujo comercial se mantuvo dinámico durante todo el ciclo. Según datos de SIO Granos, al 30 de abril ya se habían concertado alrededor de 1.775.000 toneladas de maíz, principalmente a partir de diciembre de 2025. Esto indica que cerca del 52% de la producción entrerriana ya se encuentra negociada, lo que refleja una estrategia de los productores para asegurar precios ante la volatilidad del mercado rosarino. Esta agilidad en las ventas ha permitido mitigar parcialmente el impacto de la caída de precios que se observó durante el pico de la cosecha en marzo.
Márgenes desiguales: bonanza en el norte y alerta en el sur
El análisis de rentabilidad por zonas revela una realidad dispar dentro de la provincia. En el caso de la producción en campo propio, los resultados fueron positivos en todos los departamentos, con un beneficio promedio de 459 U$S/ha, destacándose las regiones Oeste y Norte. Sin embargo, el panorama cambia drásticamente al analizar la producción en campo arrendado. Mientras que las zonas Oeste y Norte mantuvieron márgenes elevados (403 y 332 U$S/ha respectivamente), la zona sur, que concentra el 43% de la superficie sembrada, registró márgenes negativos de aproximadamente 25 U$S/ha. En términos generales, el promedio provincial para campos arrendados cerró con un beneficio de 187 dólares por hectárea, lo que representa una rentabilidad del 17% para el sector.




